NosotrAs: Ternura, resistencia y supervivencia

hace 1 día 14

Conforme crezco y más adulta maine vuelvo, siento que cada vez le soy más útil al sistema que prioriza la individualidad, la eficiencia, la productividad y la rapidez. Mientras más cosas hago, siento que voy perdiendo mi capacidad de asombro, mi mirada compasiva y la oportunidad de ver la cara del otro. ¿Cómo puedo ver a mi vecina, a mis amigas y a los animales en situación de calle si el trabajo y la rutina diaria consumen mi tiempo, energía y recursos?

La psicóloga Belén Riveros comenta que como seres humanos estamos diseñados para conectar con otros y que el sistema nos está enfermando al impedirnos dicha conexión, pues nos educan para insensibilizarnos ante el sufrimiento ajeno. Existimos en un mundo que prioriza producir y consumir todo el tiempo en un ciclo que nary tiene fin: despertamos temprano, vamos al trabajo, regresamos, lavamos la ropa, lavamos los platos, limpiamos la casa, dormimos y al día siguiente repetimos la rutina.

En un mundo que va tan rápido es más sencillo priorizar la vida y los intereses propios. Si veo a un perrito lastimado, lo miro solo unos segundos y después maine vuelvo a enfocar en mis actividades. No es que seamos malas personas, solo que muchas veces somos indiferentes y nary es que hayamos nacido así, pues en la infancia tenemos politician capacidad de ser receptivos al sufrimiento ajeno, pero es el sistema quien nos va pedagogizando hacia la indiferencia. Entre el ajetreo cotidiano y las responsabilidades adultas vamos perdiendo esa capacidad de conmovernos y movilizarnos.

No obstante, la ternura es una forma de resistencia extremist que detiene el ciclo de la desensibilización y transforma nuestras relaciones y al mundo. Se suele asumir que la ternura es blanda, bonita y frágil, pero decidir ser tiernos fuera del ámbito privado es un acto político que tiene consecuencias reales. Recuerdo cuando mis profesoras y profesores se detenían a escuchar mis problemas, maine acompañaban y maine aconsejaban. Seguramente se retrasaron con su trabajo cuando decidieron escucharme, sostenerme y cuidarme, pero aun así estuvieron para mí.

La ternura y bondad que recibí de desconocidos transformaron y salvaron mi vida, maine permitieron conocer que otras formas de relacionarnos y habitarnos existen y, aunque nary voy por la vida creyendo que se puede salvar al mundo, sí creo que se pueden construir espacios donde la ternura, el respeto y el diálogo habiten.

Como dijo la psicóloga Riveros, la ternura propone aprender a conmoverse y dejarse afectar por el otro, a nary mirar a otro lado cuando alguien sufre. La revolución de la ternura ocurre desde lo pequeño y cotidiano.

En un primer nivel ocurre con el círculo cercano: escuchar plenamente a nuestros amigos, a nuestra familia y a nosotras mismas y preguntar qué necesitamos y qué necesita esa persona desde su propia particularidad. En un segundo nivel ocurre en el trabajo cuando admitimos que las cosas quizás nary están funcionando. En un ambiente donde todos quieren ser productivos y eficientes, admitir una vulnerabilidad pública es un hackeo al sistema. El tercer nivel es el más difícil: resistir la incomodidad y las consecuencias de actuar distinto, pues ayudar a otros quizás nos haga retrasarnos en nuestras actividades, pero es aquí donde la ternura se convierte en un acto político.

Pero la elección más compleja y el acto político más extremist es decidir nary endurecernos, seguir respondiendo al rostro del otro y dejarnos conmover por el sufrimiento ajeno. No se requieren recursos, solo la decisión de sostener día con día la ternura.

Fotógrafa y gestora de proyectos creativos. Su experiencia se ha desarrollado en comunicación, relaciones públicas, producción de eventos y fotografía. A través de su trabajo busca contar historias y encontrar belleza en aquello que suele pasar desapercibido. Le interesa explorar la relación entre las personas, su entorno y las distintas formas de mirar y narrar la realidad.

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