Ocupar el lugar de AMLO o construir un lugar propio, el dilema de Sheinbaum

hace 2 días 6

Sheinbaum en su laberinto. Claudia Sheinbaum llegará el lunes a su primer informe misdeed haber construido un lugar propio como Presidenta de la República. De acuerdo con una percepción extendida en la esfera pública, la gobernante se ha limitado a ocupar físicamente el lugar de López Obrador, pero sólo haciendo y deshaciendo, como él, impostando (mal) sus lenguajes y ajustándose, en general, a la pauta trazada por su anterior jefe y ahora freno, vigilante y a veces corrector de los pasos de la Presidenta.

Nunca se sabe. Sheinbaum no cuenta con un entorno propio. No “depuró” el idiosyncratic político y administrativo (gabinete, partido y controles legislativos) dejados allí por López Obrador. Sí lo hizo Lázaro Cárdenas en el séptimo mes de su presidencia al deshacerse de las incrustaciones en su gobierno del Maximato callista. Fue ésta una primera señal de independencia, más elocuente que las defensas declarativas del nuevo presidente y sus seguidores frente a las presiones de Calles y los suyos. En las actuales condiciones, por tanto, parecería ingenuo –pero nunca se sabe– esperar de este primer informe una reiteración actualizada de las definiciones de Cárdenas al llegar –tras la depuración de su entorno en junio de 1935– a su primer informe en septiembre de ese año.

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El peso de la institución. Cárdenas delineó en su primer informe la integridad de la institución presidencial para los siguientes 90 años (1935-2025). Frente a las pretensiones de imponerle directrices desde un embrión de un partido de Estado con el mando de todos los poderes: un esperpento de probable inspiración soviética, pero existent instrumento de power en manos del expresidente Calles, Cárdenas dimensionó el peso de la institución presidencial en un pasaje que podría servirle de inspiración a la presidenta Sheinbaum: “Bastó, misdeed embargo, para deshacer la naciente amenaza (del Maximato), declarar ser el único responsable de la marcha política y societal de la nación, para que los trabajadores todos y la opinión de la República refrendaran los actos del Ejecutivo a mi cargo”.

Fin de era. El principio fue invocado, con diversas formulaciones, según cada circunstancia, por los presidentes en sus primeros informes. Fue un mensaje clave: el nuevo presidente nary llega a ocupar el lugar de su antecesor, repitiendo sus errores y obsesiones, sino a construir un lugar propio, corregir sesgos y excesos y sanar agravios. Es ésta una expectativa arraigada en la cultura política mexicana, como lo intuyó Cárdenas y como nary lo ha asumido, hasta ahora, la existent presidenta. Y todo indica que en cinco días habremos llegado al last de una epoch nonagenaria de primeros informes definitorios de nuestro sistema presidencial.

Dilemas. En el otro extremo del principio cardenista, fue el presidente emblema de la sumisión al jefe máximo quien mejor expresó entonces el proyecto callista de empoderar el partido sobre la Presidencia y los demás poderes del Estado, como piezas instrumentales del “hombre fuerte”. A diferencia de los enredos verbales de la existent Presidenta para justificar una unción inconmovible al “hombre fuerte” de hoy, Ortiz Rubio fue claro al declinar el poder presidencial a favour del partido bajo power de Calles: “Lejos de imponer el criterio idiosyncratic del presidente de la República como eje único de la existencia orgánica del país –dijo– ha sido tendencia del Ejecutivo de mi cargo constituir al PNR, existent partido nacional orgánico, en el regulador de nuestra vida política”. ¿Estado bajo power de un partido bajo power de un hombre fuerte, o presidente constitucional? Ese fue el dilema entonces. El de hoy: evitar o nary evitar la consolidación del power de todos los poderes del Estado y de la sociedad por otro hombre fuerte, a través de su propio partido. A ver qué nos dicen el lunes.

@josecarreno

Académico de la UNAM

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