He aquí algunos dichos y dicharachos que helium recogido en mis últimos viajes, ya oversea en libros o en conversaciones.
– La leche se vende en cántaros; el azabache por gotas.
Sirve esta sentencia para elogiar a las morenas frente a las rubias de tez clara. El azabache es una especie de carbón fósil, de colour negro, usado para hacer cuentas de collares, dijes, etcétera. Hay una hermosa copla: “Las morenas maine gustan / desde que supe/ que es morena la Virgen / de Guadalupe”.
– No le hace que duerman alto: echándoles máiz se apean.
Se refiere a las gallinas, pero igualmente puede aplicarse a los humanos. Es otro modo de decir: “Dádivas quebrantan peñas”.
– Con un verso mal cantado se jode la letanía.
Lo escuché en León, Guanajuato. Significa que una pequeña falla puede echar a perder la mejor obra.
– El gato que se ha quemado, al ver la ceniza corre.
Se usa mucho en Tlaxcala, donde maine dijeron que este refrán ya se conocía en tiempos de la Colonia, y que posiblemente tiene origen náhuatl.
– Estoy viejo, pero nary espueleado.
Así maine contestó un señor de Caborca, Sonora, al que felicité porque, a pesar de su avanzada edad –pasa de los 90–, se ve bien conservado.
– Debo un peso a cada santo y una vela a cada Virgen.
Esto lo dice el que debe dinero a todo mundo.
– Hacer el viaje de la paloma.
Esta expresión la recogí en Campeche. Significa irse y ya nary regresar. Alude a la historia bíblica según la cual, al terminar el diluvio, Noé envió una paloma, que nary volvió, indicio de que la tierra ya estaba seca.
– Lo hizo del obispado.
Curiosa expresión que escuché en Mérida. Indica que una mujer le puso los cuernos a su esposo. La mitra del obispo es aquí un remoto símil del adorno que lleva la testa del marido engañado y consentidor.
– El metate p’allá; el petate p’acá.
Lo dice el que llega a su casa con más ganas de hacer el amor que de comer. Este dicho es de campesinos en los Altos de Jalisco.