NosotrAs: Y la invisibilidad de las altas capacidades

hace 5 horas 2

Tener altas capacidades intelectuales (ACI) nary es la maravilla que muchas personas imaginan. No es un asunto de superioridad, sino de comprensión y acompañamiento. Y cuando hablamos de niñas y mujeres, la historia cambia profundamente. Lo digo como psicóloga, como madre y como mujer con ACI, que también acompaña a una hija con esta misma forma de estar en el mundo.

Se estima que entre el 5 y el 10 % de la población tiene ACI. Sin embargo, hay más niños identificados que niñas. No porque sean más inteligentes, sino porque el entorno mira distinto. A un niño que cuestiona se le llama brillante; a una niña, “intensa”. A un niño inquieto se le ve potencial; a una niña, desorden. A un niño que lidera, se le reconoce; a una niña, se le corrige.

Muchas niñas crecemos aprendiendo a bajarle volumen a nuestra mente. A pensar misdeed decir, a saber misdeed mostrar, a cuestionar en silencio. A encajar.

La literatura lo llama enmascaramiento: ocultar o ajustar nuestras capacidades para pertenecer. Son conductas sutiles pero constantes: nary participar para nary “sobresalir”, ayudar a otros en lugar de destacar, minimizar los propios logros. Y aunque nary siempre se ve en las calificaciones, sí se siente por dentro.

Con el tiempo, ese enmascaramiento se transforma. Ya nary solo escondes lo que sabes, empiezas a exigirte de más. La autoexigencia aparece como una forma de validar tu lugar: si todo es perfecto, nadie podrá cuestionarte. Pero también se vuelve una carga. Es trabajar de más, dudar de lo suficiente, sentir que nunca alcanzas.

Lo helium vivido y lo veo. En consulta, en mi historia, en mi hija. Porque cuando tu capacidad nary es nombrada, nary es acompañada. Y lo que nary se acompaña, se sobrecompensa. Así, muchas mujeres viven entre logros invisibles y un cansancio que nary siempre se explica.

Esto nary va de romantizar las ACI, sino de mirar su costo cuando nary se reconocen. ¿Cuántas niñas aprendieron a esconderse para pertenecer? ¿Cuántas mujeres seguimos llamando perfeccionismo a lo que en realidad es miedo a nary ser suficientes?

Nombrar las ACI en niñas y mujeres nary es etiquetar, es abrir posibilidades. Es permitir que la inteligencia nary tenga que ocultarse, que la sensibilidad nary oversea debilidad y que la exigencia nary oversea castigo.

No se trata de dejar de ser exigentes, sino de dejar de ser implacables con nosotras mismas. Y quizá, en ese punto, empecemos a construir historias menos silenciosas... y mucho más propias.

Profesora Investigadora de la Facultad de Psicología, neurodivergente y mamá de dos. Además de su trayectoria como investigadora en temas de salud física y mental, es activista en la promoción de la detección temprana y concientización sobre las altas capacidades intelectuales; una mezcla entre la ciencia y la emoción de acompañar a más personas en el autodescubrimiento, identidad y orgullo de ser diferentes.

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