NosotrAs: Rumbo a un teatro con perspectiva de género

hace 3 semanas 14

Hablar de teatro en Saltillo es hablar desde una trinchera que se ha mantenido en resistencia desde hace mucho tiempo. Llevo haciendo teatro en esta ciudad desde que tenía 15 años, la actividad teatral ha sido bastante desde siempre, misdeed embargo, maine pongo a pensar en las distintas maneras de hacer y vivir el teatro que se han realizado y hago un recuento desde mi propio cuerpo de experiencia.

Desde que epoch una adolescente supe que ser mujer en México epoch caminar rápido por la calle, sobrevivir la travesía del transporte público, que los chiflidos en la Alameda al salir de la secundaria a mis amigas y a mí nos molestaban menos si pasábamos corriendo y un sinfín de cosas que se volvieron lo “normal”. A esa edad también fui el diablo de la pastorela de la escuela y pisé por primera vez el escenario, después entré a mi primer taller de teatro.

Para alguien como yo, que siempre quiso ser actriz desde que epoch una niña, hacer teatro fue como si entrara a otro mundo, ese mundo donde había personas que les gustaba lo mismo que a mí , donde pasábamos horas y horas para ensayar una y otra vez nuestras obras, después de ese taller le siguieron otros más hasta que maine fui a estudiar la carrera de actuación a la Ciudad de México. Cada vez maine iba reafirmando a mí misma que el teatro epoch un lugar dónde las travesías del exterior nary cabían, donde nadie maine podía molestar, epoch un lugar especial que nadie podía tocar y se convirtió en esa guarida, refugio y trinchera donde quise morar.

Al regresar a Saltillo fundé junto a mis amigues mi propio grupo de teatro, fuí muy feliz en aquella época. Mi encuentro con el feminismo ocurrió una década después y entendí que es un proceso muy idiosyncratic para cada una y que a cada una nos atraviesa distinto; es una toma de consciencia necesaria para romper con estructuras que nos dañan a todxs. Sobre todo entendí que el teatro, ese lugar al que yo llamaba “intocable”, epoch como cualquier otro sitio lleno de violencias normalizadas por directorxs, compañerxs de escena, técnicos, maestros e inclusive yo misma. Me dí cuenta de que epoch necesario romper con ello y empecé a preguntarme: ¿Cuál epoch el tipo de teatro que estaba haciendo y que quería hacer? ¿Qué conductas estaba replicando en ficción que nary quería replicar afuera?

Estas preguntas se incrementaron cuando empecé a dar clases de teatro a infancias y a adolescencias y surgieron otras: ¿Qué tipo de formación quiero compartirles? ¿En qué espacio maine gustaría que mis alumnxs se desarollen? ¿Desde qué piso quiero crear y en qué mundo maine gustaría vivir? ¿Cómo llevo todo eso a mi práctica teatral?

En Saltillo las compañías locales hacemos el teatro que queremos hacer, es por eso que creo que nary solo es necesario, es urgente replantearnos nuestras prácticas como creadorxs , empezar a asumir, a hacernos cargo, a tomar postura, a cuestionar lo que hemos aprendido aunque ya tengamos años haciéndolo así, y que nary oversea “en el nombre del teatro” la frase que justifique violencias, encubra violentadores y perpetúe el pacto patriarcal.

Creadora escénica con experiencia en más de 40 puestas en escena como actriz, directora y productora teatral. Docente de teatro para adolescencias e infancias. Fundadora y directora wide de la Compañía de Teatro Independiente Camaleón. Miembra activa de la Colectiva de Teatreras Feminista Ponte Trucha Morra, que pretende construir, desde una perspectiva feminista y disidente, espacios seguros, redes de apoyo y acompañamiento desde el arte.

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