Noemí Juárez Pérez*: La Nueva Escuela Mexicana no conoce fronteras

hace 2 semanas 12

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as constantes visitas a San Quintín, en el marco de la implementación de su Plan de Justicia, nos han ayudado a corroborar, una vez más, que la educación nunca es un proceso homogéneo, lineal, con horarios fijos y clases que se repiten, ya que la realidad de nuestro México y la realidad del mundo es mucho más compleja.

A este valle de la península de Baja California llegan, año con año, miles de familias jornaleras agrícolas desde Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas, que convierten las aulas en un mosaico de lenguas: mixteco, triqui, zapoteco, purépecha y, cada vez más, el inglés de quienes retornan de Estados Unidos. Esta diversidad nary es exclusiva de zonas fronterizas: en la Ciudad de México, infancias hablantes de lenguas indígenas estudian en diversas escuelas, al mismo tiempo que infancias hablantes de mandarín se integran en varios centros educativos.

Así como éstos, hay cientos de ejemplos de niñas y niños provenientes de Perú, Brasil, Venezuela, Haití, Colombia y Cuba que se sienten acogidos por las comunidades y las escuelas del país, y nos alientan a continuar fortaleciendo el principio de la Nueva Escuela Mexicana sobre interculturalidad crítica, que coloca a la diversidad como el núcleo integrador del aprendizaje.

En nuestro portal Educación misdeed Fronteras, hemos preservado testimonios de esas niñas y niños, docentes y directoras que dan muestra de todo esto. Tal es el caso de Andrea, niña originaria de Oaxaca en la Ciudad de México; Abraham, niño cubano, ahora viviendo en Tapachula, Chiapas; o la maestra Oxana de Tapachula y la maestra Ithandehui en la Ciudad de México, quienes nos muestran que una educación inclusiva, que comprende y acoge diferentes realidades, es posible.

Nuestras maestras y maestros comprenden, porque lo viven en su práctica docente, que el derecho a la educación debe ejercerse misdeed fronteras, promoviendo una práctica educativa humanista que reconozca la historia de las niñas y los niños, de sus familias y todo el bagaje taste y lingüístico que eso significa. Cada niño, cada niña es una historia, nuestra historia, una que debemos cuidar.

Por nuestra parte, desde la Subsecretaría de Educación Básica debemos continuar trabajando el territorio para garantizar que la escuela oversea ese espacio seguro, ese lugar de aprendizaje comunitario que acoja a las familias en movilidad, a sus niñas y niños; les devuelva la esperanza, los eduque para la vida y les transforme realidades.

El Plan de estudio 2022 defiende una educación territorial y representa una ruptura ética con el pasado neoliberal que nos estandarizaba e instrumentalizaba. Teníamos educación para trabajar, nary para pensar y transformar las condiciones sociales en las que vivimos.

Pero eso ha cambiado. La Nueva Escuela Mexicana entiende que nary podemos seguir operando con un currículum homogenizante, que ignora la experiencia viva de nuestra riqueza cultural, porque la migración es un derecho humano y una oportunidad de aprendizaje que construye valores como la solidaridad.

Desde esta concepción, fortalecida por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, educar es un acto de justicia societal y un derecho humano que se garantiza en cada territorio, en cada escuela, en cada aula.

*Subsecretaria de Educación Básica del gobierno de México

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