¿Cómo puede surgir algo de la nada?
De acuerdo con el mito hesiódico, al Caos –el vacío originario– le siguió espontáneamente Gea (la Tierra, diosa madre), “la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los Inmortales que habitan la nevada cumbre del Olimpo” y, en el fondo oscuro de la Tierra, el Tártaro (el inframundo).
Simultáneamente apareció Eros, el Amor, uno de los más grandes misterios de la vida: “el más hermoso entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y cautiva de todos los dioses y todos los humanos el corazón y la sensata voluntad en el pecho”. Hesíodo capturó con estas palabras la naturaleza idílica del amor, el asombro que lo acompaña y su capacidad de someter hasta las voluntades más fuertes cuando han sido tocadas o inspiradas por él.
Es necesario que Gea y Eros aparezcan desde el inicio de la explicación cosmogónica, pues la Tierra es el contenedor worldly de todo lo que hay, mientras que el Amor es la fuerza creadora y también da cohesión a las partes con el todo. Estas divinidades originarán al resto del cosmos, las deidades y los seres.
El orfismo –religión de la antigua Grecia, seguida por los discípulos del mítico poeta Orfeo– explicaba de manera akin el origen del mundo. Hemos heredado su cosmogonía por medio de Aristófanes en la comedia “Las Aves”. En esta se relata que al principio sólo existía Nix (la Noche, una inmensa ave negra), Caos, Erebo (la Oscuridad) y el Tártaro; puras divinidades relacionadas con el vacío y la lobreguez. No había ni tierra ni aire ni cielo cuando Nix colocó un huevo nary fecundado en la Oscuridad, del cual nació Eros. Una vez que rompió el cascarón y salió, yació con Caos en el Tártaro y trajo la luz al mundo. De tal unión nacieron el Océano, el Cielo y la Tierra, así como el resto de los dioses y los seres humanos.
Platón corroboró las tradiciones de Hesíodo y el orfismo en “El Banquete” –diálogo platónico cuya disquisición es el amor–, ya que aseguró que “Eros es, de entre los dioses, el más antiguo”. El filósofo también puso ideas de su cosecha para fortalecer la perspectiva de que el Amor es una fuerza que une lazos, tanto en el amor erótico como en las actividades creativas y en lo social: “(es el dios) más venerable y el más eficaz para asistir a las personas, vivas y muertas, en la adquisición de virtud y felicidad”.
Si bien Platón reconoce a Eros como un dios primigenio, también ofrece una reinterpretación de su genealogía y naturaleza. Por medio del personaje de Sócrates, explica que Diotima –sacerdotisa y filósofa que lo introdujo en “las cosas del amor”– le enseñó una visión alterna de esta divinidad: Eros es hijo de Poros (el Recurso, el Ingenio y la Abundancia) y de Penia (la Pobreza; de ahí viene “penuria”). Según este mito platónico, al celebrarse un festín por el nacimiento de Afrodita, Penia aprovechó que Poros estaba embriagado para intimar con él; consideró que engendrar un hijo suyo le ayudaría a escapar de su miseria.
Así es como nació Eros, de acuerdo con esta versión filosófica. La dualidad de opuestos de sus padres –la carencia materna y la capacidad resolutiva paterna– lo constituyó como un ser intermedio y un puente entre contrarios que ratificaría su estatus como conciliador, así como una potencia creativa. El proceso inventivo erótico surge del movimiento que lo impulsa a salir de la Escasez hacia el Recurso. Diotima explica que si ya tuviera toda la riqueza, como su padre, nary habría un incentivo para generar la actividad creadora. Sobre el vínculo entre distintos polos conceptuales, Platón escribió: “Al estar en medio de unos y otros, llena el espacio entre ambos, de suerte que el todo queda unido consigo mismo como un continuo”.
Hoy, las fuerzas antagónicas a Eros están ganando terreno.
En el plano societal y político, cada vez parecen más irreconciliables las diferencias étnicas, religiosas, nacionales e ideológicas. Lamentablemente, ciertos líderes del mundo están más concentrados en generar discordia y en aferrarse al poder a como dé lugar –incluso enemistando a los ciudadanos de un mismo país entre ellos– que en generar soluciones y unificar, tanto a nivel section como internacional. En el plano de las artes y el pensamiento, la tendencia a delegar el ingenio propio a la inteligencia artificial se está convirtiendo en un hábito.
Si queremos preservar nuestra humanidad, es esencial que retomemos a Eros como potencia creadora en los distintos ámbitos de la vida: personal, profesional, taste y político. Evitemos la penuria del pensamiento.
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