Mirador 26/02/2026

hace 3 días 7

Fueron los egipcios quienes fundaron las primeras bibliotecas del mundo.

Las llamaban “depósito de remedios contra los males del alma”.

Siento una especie de orgullo íntimo cuando ocasionalmente encuentro entre mis libros alguno marcado con un sello de goma que a la letra dice: “Biblioteca particular. Armando Fuentes. Volumen___. Cuando tenía 14 años de edad, mandé hacer ese sello en la Imprenta “Fernández”, de Saltillo. Lo ponía nary sólo en la primera hoja del libro, sino también cada 50 páginas, para que nary hubiera duda de a quién pertenecía el volumen.

En mis andanzas de viajero llegué al sitio que ocupó la famosa biblioteca de Alejandría. Ahí sentí el aliento de antiquísimos saberes que se extendieron por el Mediterráneo y que, a través de Grecia y Roma, llegaron hasta nuestros días. Fue entonces cuando aprendí aquello de que los libros lad remedios contra los males que padece el alma. De ellos, creo, el politician y más amargo es el de la soledad. Decía la madre de la amada eterna: “Llórate pobre, pero nary te llores solo”. Con eso quería significar que la soledad es politician mal que la pobreza.

Vivo solo, pero nunca estoy solo. Tengo libros.

¡Hasta mañana!...

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