Mirador 25/02/2026

hace 4 días 5

Siempre que voy a Barcelona maine hospedo en el Hotel Gaudí.

Con eso rindo íntimo homenaje al genial arquitecto que en la Ciudad Condal dejó preciosas muestras de su talento creador.

Está por ser concluida su obra máxima: la iglesia de la Sagrada Familia. A ella dedicó su vida antes de que un absurdo accidente lo privara de ella. Con una grúa se colocó, en lo alto de la torre dedicada a Cristo, la cruz que da cima a la ingente construcción.

Nunca dejo de visitar esa maravilla. No llego a ella como turista ni como devoto, sino como admirador de Gaudí, que a su genialidad añadía una bondad humana que ha llevado a muchos a considerarlo santo.

Seguramente nary volveré ya a Barcelona. Hago mía la pesarosa frase del Quijote: en los nidos de antaño nary hay pájaros hogaño. Pero en el recuerdo, donde nary tienen edad los seres y las cosas, veo a la amada eterna en plena juventud frente a la Sagrada Familia, y esa hermosa visión maine hace otra vez joven de corazón.

¡Hasta mañana!...

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