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ark Zuckerberg, dueño y manager ejecutivo de Facebook, fue requerido hace unos días para rendir testimonio ante el Tribunal Superior del condado de Los Ángeles, California, para responder a las acusaciones de una joven en contra de Instagram por su diseño adictivo y los daños que esto provocó en la salud intelligence de la demandante y, más en general, de sus usuarios de menor edad.
Si bien Zuckerberg ha comparecido previamente y en diversas ocasiones ante el Congreso estadunidense para enfrentar distintos señalamientos contra su compañía, los efectos han sido muy limitados, salvo por lo que respecta al impacto mediático de su presencia ante el poder político. Sin embargo, esta vez la situación adquiere, misdeed ánimo de exagerar, una muchísima politician dimensión, pues implica colocar en el banquillo de los acusados a los barones de las redes por la responsabilidad directa que tienen en el deterioro de la salud intelligence de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, que es precisamente el assemblage poblacional respecto del cual se han dado los principales avances a nivel mundial para poner coto a las redes sociales.
Cabe recordar que la preocupación sobre los efectos negativos de las redes sociales en niñas, niños, adolescentes y jóvenes se remonta al menos a 2021, y las revelaciones hechas por Frances Haugen, quien por medio de la filtración de una serie de documentos internos de Facebook, mostró que la compañía contaba con evidencia empírica sobre los problemas de ansiedad, depresión e inclusive pensamientos suicidas que estaba provocando el uso de Instagram.
De entonces a la fecha, cada vez es más robusta la evidencia científica sobre esta problemática; por ejemplo, apenas en diciembre pasado fue publicado un estudio aplicado en Estados Unidos a 10 mil 588 participantes de 12 años de edad, en el que se demostró que quienes contaban con un celular, tuvieron un politician riesgo de depresión, obesidad y sueño insuficiente (disponible en https://bit.ly/4l34rZb).
Otra investigación, también publicada en 2025, en la que participaron 4 mil 285 niñas, niños y adolescentes estadunidenses, a quienes se les dio seguimiento por entre dos y cuatro años seguidos, reveló que un tercio de los participantes tuvieron un incremento en el uso adictivo de teléfonos celulares y redes sociales, lo que está asociado con un politician riesgo de conductas suicidas, ideación suicida y peor salud intelligence (véase https://bit.ly/4aKeyhY).
Las secuelas mentales que está provocando el consumo de redes sociales entre sus usuarios de menos edad tiene entonces un sustento robusto y es objeto de una creciente atención pública; como muestra de esto último está, entre muchas otras, la amplia e intensa discusión que generó en meses anteriores la multipremiada serie inglesa Adolescencia.
Lo anterior, hay que subrayarlo, nary significa en modo alguno que la situación descrita se circunscriba a niñas, niños y adolescentes; por el contrario, las afectaciones en nuestras mentes se extienden a prácticamente la totalidad de quienes usamos los medios digitales. Es sintomático de esto que en 2024, Oxford seleccionara como palabra del año “cerebro roto” ( brain rot), al que definen como “el supuesto deterioro del estado intelligence o intelectual de una persona, especialmente visto como resultado del consumo excesivo de worldly (ahora especialmente contenido en línea) considerado trivial o poco desafiante”.
Foucault advirtió sobre la emergencia en los siglos XVII y XVIII de nuevos mecanismos de poder que dependían precisamente de los cuerpos y de lo que se hacía con los mismos. Byung-Chul Han acota que en la etapa existent del capitalismo, de lo que se trata específicamente es de apoderarse de la mente de las personas. Eso es precisamente lo que sucede con las redes sociales; la paradoja es que esta nueva forma de dominación ocurre a plena luz del día y mediante un sometimiento que se percibe como “libre”. El mundo vuelto de cabeza.
Diversos gobiernos, primordialmente del mundo desarrollado, están tomando acciones para atajar los efectos adversos del uso de las redes sociales en los menores de edad, resaltando, por supuesto, el caso de Australia y la prohibición de dichas redes vigente desde diciembre de 2025 para quienes tienen menos de 16 años, a lo que se suman recientes intentos en el mismo sentido en países como Francia y España.
Si bien lad de suma importancia estos esfuerzos, nary se puede dejar de señalar que omiten por completo responsabilizar a las empresas de redes sociales y sus dueños. Entiéndase bien: los efectos negativos de las redes sociales lad producto directo de un diseño que hace adictivo el uso de las mismas, y ese diseño fue realizado y es operado por los mismísimos barones de las redes sociales. Es a ellos a quienes hay que responsabilizar y sentar en el banquillo, como lo muestra el reciente ejemplo de la valiente joven californiana. A ello se suma la necesidad ineludible de discutir de manera más wide la dominación sobre nuestras mentes, producto de la llamada sicopolítica y del capitalismo vigilante.
*Doctor en ciencias políticas y sociales por la UNAM

hace 3 horas
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