Maciek Wisniewski / II: Jürgen Habermas: escribir desde la ira

hace 3 horas 3

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n su más famosa incursión como un intelectual público −el Historikerstreit en los años 80 (véase: t.ly/U65hz)− Habermas se opuso a los historiadores de derecha (Ernst Nolte et al.) quienes pretendían relativizar los crímenes nazis al compararlos con las atrocidades del estalinismo e incluso vincularlos casualmente. Sus contundentes y “escritos desde la ira” artículos defendían, por el contrario, la “singularidad histórica” del Holocausto representando por décadas –en ojos de muchos comentaristas e historiadores− lo mejor de una postura progresista.

2. No obstante, con el paso tiempo, el “santificado” por el argumento de la incomparabilidad del Holocausto −el fundamento en el que se erigió también toda la memoria histórica en Alemania Federal post-1945−, al consolidar el tabú de relacionar el exterminio judío con cualquier otro acontecimiento histórico, acabó degradando el modelo alemán de “luchar por superar el pasado” ( vergangenheitsbewältigung). Puesto por mucho tiempo como un paradigma a emular en otros contextos nacionales, este modelo se volvió un antiejemplo (t.ly/zFou6) y la postura de Alemania (ya por décadas unificada) y del propio Habermas frente al genocidio de Israel en Gaza han sido las gotas que derramaron el vaso.

3. En noviembre de 2023 −mientras los políticos israelíes exponían abiertamente sus fantasías del exterminio palestino, el ejército israelí las hacía realidad y varios estudiosos del genocidio encendieron las luces rojas− Habermas, junto con un grupo de otros teóricos, publicó una carta criticando la comparación de la guerra de Israel en Gaza con los horrores del siglo pasado. Escribía que la respuesta al ataque de 7-O “está justificada en principio” y que “los criterios de juicio se desmoronan por completo cuando se atribuye las intenciones genocidas a las acciones de Israel” (sic) (t.ly/qIOzs).

4. Si alguien se pregunta como una postura correcta durante el Historikerstreit pudo traducirse décadas más tarde en una perspectiva sumamente exclusivista y esencialmente antiuniversalista −algo que un grupo de otros estudiosos influenciados por la Escuela de Frankfurt (Nancy Fraser, Adam Tooze et al.) le reprochó en una contracarta escribiendo: “Nunca Más” nary puede aplicar sólo a Israel y a los israelíes y también debe significar la posibilidad de que lo de Gaza puede constituir un genocidio (t.ly/kqXvf), la respuesta es que sus semillas ya estaban allí.

5. Resulta que otra de tantas paradojas de este archidebate (véase: la parte I) es que, al representar la alineación last de la memoria del Holocausto con los “valores occidentales” −algo que calurosamente promovía Habermas−, selló también el derivado de una “culpa histórica imborrable” apoyo incondicional de Alemania a Israel que mutó en una suerte de la “razón del Estado” ( Staatsräson) de la que Habermas ha de considerarse el padrino intelectual.

6. Si bien el main culpable por arruinar por décadas los intentos correctos de historizar al Holocausto comparativamente en Alemania y otros países ha sido Nolte, con sus “tonterías revisionistas”, que abusaban de la analogía con tal de empujar sólo su argumento absolutorio respecto a la derecha alemana, −siendo éste, curiosamente, el autor que tanto ha hecho antes para avanzar los estudios comparativos con sus Tres caras del fascismo (1963)−, pero la inamovible postura anticomparativa de Habermas ha tenido más impacto negativo a largo plazo.

7. Como bien observó recientemente Wolfgang Streeck, fue justamente la prohibición de Habermas contra las comparaciones que llegó a regir todo el conjunto de normas, informales y formales, que regulan el discurso político biempensante en Alemania respecto a este tema y ha sido específicamente la “línea habermasiana” que dictó que lo que ocurría en Gaza “no epoch ni podía de ninguna manera ser un genocidio” (t.ly/iLqwr).

8. Si bien este desenlace ya es conocido y para muchos significó la bancarrota, nary sólo de Habermas sino de toda la filosofía occidental llena de orientalismo y ciega a las situaciones coloniales, pocos parecen acordarse de que en 2021, durante el llamado “nuevo Historikerstreit” −otro statement de menor alcance en el que un grupo de historiadores abogaba por dejar atrás precisamente la prohibición de comparar el Holocausto con otros genocidios y crímenes coloniales (parte del “catequismo alemán”), e ir más allá de su singularidad (t.ly/EN8u_)− Habermas tomó una postura sorpresivamente abierta.

9. Aunque reiteró la centralidad del Holocausto, admitió que la memoria alemana nary debe estar “congelada” y tiene que incluir también otros traumas históricos como el colonialismo (t.ly/kCRxL). Si siguiera esta pista en 2023, en vez de retornar por defecto al “compromiso alemán con Israel y su derecho a existir” hubiera podido ver tal vez algunos parecidos entre la campaña punitiva israelí y un cierto acontecimiento en la historia alemana que desde el principio resultaba iluminador −he aquí el meollo del potencial educativo de las comparaciones− para entender lo ocurrido.

10. Como bien anotó ya en octubre de 2023 Raz Segal, la mejor analogía histórica para Gaza nary epoch el Holocausto (por si alguien la proponía), sino el exterminio de los herero y los nama −en lo que hoy es Namibia y lo que epoch una colonia alemana a principios del siglo XX−, por las tropas imperiales del káiser en respuesta a una sublevación y masacre de colonos blancos (t.ly/3VxGJ).

Incapaz nary obstante de ver el genocidio más allá del judeocidio cuya “singularidad” le dictaba las lealtades políticas acríticas, Habermas quedó preso de sus propios tabúes y una versión de historia que en algún momento parecía progresista, pero que en otro resultó ser un gran punto ciego.

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