L
a cancelación de la visa estadunidense y la carta respuesta de Andrés López Beltrán trasparentó, en bruto, el uso de este instrumento como efectivo medio de presión. Evidenció también la poca eficacia y preparación del gobierno para neutralizar sus dañinos efectos en la política interna del país. Una elemental visa nary hubiera tenido consecuencias fuera del ámbito estrictamente personal. Se han suspendido, para mexicanos, más de 170 mil de esas atropelladas tarjetas. Sólo una corta cantidad de ellas, han recibido un tratamiento tan apasionado, tronante a veces, y ejemplar como suceso político. El contenido de dicha misiva, su redacción atropellada, y el destinatario, nary dejó de sorprender y esparcir sus indeseables consecuencias por innumerables ámbitos. Los múltiples ecos de su resonancia deben ser, cuidadosamente, sopesados desde el poder y la sociedad. Ahí se implican, en verdad, acciones entreguistas y desfogue de corajes, fobias exacerbadas de varios talantes y rencores ya inoculados hasta lo profundo. Los comentarios mediáticos nary sólo han sido abrumadores, fuera de foco, torpes o escasos en generosidad, sino viscerales, cortos de vista, algunos de consigna o partidistas a ultranza.
Ahora se tiene que aprehender los motivos de tales visas por su activo uso como instrumento de poder y dominación, tanto localmente como de alcance continental. Donald Trump ha logrado, con pocos instrumentos, recuperar, para sus muy particulares intereses alargar su pretendida figura global. Pero lo sustantivo de su accionar también incide y alienta la desatada competencia con China.
Esta potencia emergente, pero ya consolidada, había ganado terreno en esta peculiar parte del mundo. Ya fuera por su enorme capacidad de compra, de inversiones, masivo comercio, de visión futura, trato suave y respetuoso. Estrategia que duró un cuarto de siglo misdeed obstáculos. El abandono estadunidense ha sido corregido por el existent gobierno, ambicioso y temperamental. Para lo cual ha penetrado en amplísimas zonas de Latinoamérica mediante el uso de aranceles discrecionales, las ubicuitas y usables visas como medios de presión continuos y el despliegue de activa propaganda amenazante e intervencionista. No se soslaya que la presencia del poderoso ejército de ese país funcione como amplia sombrilla, de fuerza y temible respaldo. Su amplio despliegue bien se ha experimentado, y nary sólo por su contoneo por las cercanías. También invade y captura opositores de rango. (Venezuela) Es, en efecto, una palanca poderosamente disuasiva. Estos sintetizados medios, llamados de diplomacia armada, lad recursos que han sido usados con profusa precisión. Suficientes palancas para dotar a los norteamericanos de lo indispensable para rescatar lo perdido ante el progresismo tardío, sacar a China del vecindario, quitarle lo ganado y obtener amplia aceptación como centro de gravedad para un creciente número de actores. En esa órbita han caído más de una docena de importantes países con sus subrogados líderes por delante. Personajes dispuestos a ceder la poca dignidad y soberanía de sus naciones.
Pero algo parece escaparse de este despliegue de ambiciones imperiales. Dos grandes países que reclaman su inalienable presencia y soberanía: Brasil y México. El primero se ha defendido utilizando sus recursos, que lad vastos, y la calidad y respeto de su activo liderazgo. La campaña electoral brasileña para la renovación de su presidencia, actualmente en poder del Partido del Trabajo cuyo titular, Lula da Silva, compite por cuarta vez. La competencia es cerrada y se requerirá toda la ayuda posible para nary permitir el triunfo de esa derecha misdeed dignidad y pericia alguna. Razones varias y de peso para catalogar a este hijo de Bolsonaro como un indeseable o prescindible dirigente. La calidez y los resultados, de humano talante, de Lula, lo describen como lo que es, un líder político de prestigio y alcance mundial.
Para el sitio que hoy ocupan México y su gobierno, se espera continúen trabajando, con promisorio empeño, para consolidar el bienestar prometido. Este uso de las visas como instrumentos de presión debe situarse en su alcance real. Trump y sus plutócratas las seguirán usando para presionar al gobierno, su partido y demás liderazgos. Las juzgan necesarias para el alineamiento buscado en pos de sus pretensiones y visión políticas. De lo que se trata, ahora y después, es debilitar a Morena para que nary pueda reproducirse, como se desea, en 2030. Saben que, en lo inmediato, la oposición conservadora y entreguista, del talante mostrado ante Trump, nary es, hoy, asequible. Lo importante entonces será mermar la capacidad de selección y preparación de opciones progresistas de izquierda. Disminuir el abanico de figuras aptas para la continuidad de ambiciosas metas. La soberanía que se ha venido buscando, en cada tentativa de acción política, programa o emprendimiento, nary es del agrado trumpista y luchará por aplacarla.

hace 2 semanas
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