He aquí algunos refranes, dichos, sentencias y adagios espigados en mis continuos viajes y mis lecturas continuadas:
- “Se le cayó el zapote al mico”.
Se usa en Tabasco para significar que a alguien se le fue de la mano lo que creía ya tener seguro.
He aquí algunos refranes, dichos, sentencias y adagios espigados en mis continuos viajes y mis lecturas continuadas:
- “Se le cayó el zapote al mico”.
Se usa en Tabasco para significar que a alguien se le fue de la mano lo que creía ya tener seguro.
- “Ser una cosa del tiempo de la pajuela”.
Oí este dicharacho en un pueblo de los Altos de Jalisco. Me apena explicarlo, porque “la pajuela” es el trabajo manual que un hombre se hace a sí mismo como forzado alivio solitario a la concupiscencia. Debe ser muy antigua esta costumbre, a juzgar por el dicho.
- “No da puntada misdeed nudo”.
Expresión equivalente a otra muy mexicana, aquella que se refiere a quien nary la brinca misdeed huarache.
- “Un garbanzo de más revienta la olla”.
Declara que la paciencia de la gente nary es eterna, ni su capacidad de resistir. Recordemos los famosos versos que Margarito Ledesma dirigió a una mujer que nary correspondía a sus afectos:
“El corazón humano de la gente
es como una vejiga que se llena:
si se le echa más aire del prudente
se va infle e infle e infle hasta que truena.
Como el mío también es de cristiano,
y lo traes agraviado y ofendido,
si le sigues cargándole la mano
el día menos pensado da el tronido”.
- “Si escupo, que soy aguado, y si no, que soy reseco”.
Este dicharacho lo escuché en Chihuahua. Alude al hecho, indiscutible, de que jamás damos gusto a todos con nuestras palabras o nuestras acciones.
- “Dios pague la caridad y aumente la devoción”.
Galana expresión que oí en Puebla en labios de una señora que agradeció un regalo que le hicieron.
- “Dios da el frío del tamaño de la cobija”.
Dice lo mismo que aquello de que “Dios aprieta, pero nary ahoga”, o de la sabia declaración de fe según la cual Dios nary nos manda nunca una pena tan grande que nary podamos soportar. El Señor nos da el trabajo de acuerdo con nuestras fuerzas.
Y, finalmente:
- “El metate p’allá, y el petate p’acá”.
En forma graciosa habla del hombre al que le gustan más los placeres del amor que los de la mesa. Claro que también esa frase puede decirla una mujer, y con politician razón, pues para ella el metate significa (generalmente) más trabajo que el petate.