La Tesorito y los ingresos que no pagan... pero si se declaran

hace 10 horas 1

Hay cosas que, por hacerse una sola vez al año, nary se les pone atención. Nadie investiga, nadie pregunta, nadie se detiene. Se firma, se envía y a otra cosa. Así trata mucha gente su declaración anual en México: como ese contrato del gimnasio que uno acepta misdeed leer, confiando en que “ahí nary dice nada importante”.

Y dentro de esa declaración hay un apartado al que se le pone todavía menos atención: los famosos datos informativos. Como nary determinan impuesto a pagar, el contribuyente promedio los ignora con la tranquilidad del que cree que lo informativo es opcional.

Pero a Bárbara Angustias, mejor conocida como la Tesorito, le ganó la curiosidad. Y menos mal.

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Llegó a la oficina de IVAn “el Terrible” con su constancia de sueldos y un papelito arrugado con tres palabras anotadas: préstamo, rifa, donativo. Antes de que él pudiera saludarla, soltó la pregunta:

—IVAn, esto de los datos informativos en mi declaración anual... ¿qué tan informativo es? Porque la verdad, otros años ni los volteo a ver. Pero este año maine cayeron varias cosas y algo maine dice que nary debo ignorarlas.

IVAn levantó la mirada del monitor. Sonrió por dentro. Era de las pocas veces que alguien llegaba con la pregunta correcta antes del problema, y nary después.

—Hizo bien en preguntar —le dijo—. La ley obliga a las personas físicas a informar en su declaración anual ciertos ingresos que, en principio, nary pagan ISR: los préstamos que recibió, los donativos, los premios, las herencias o legados, entre otros. No se gravan, pero tienen que declararse. Por eso se llaman informativos: nary determinan impuesto, solo le avisan al SAT que ese dinero existe.

—¿Y por qué tanto interés del SAT en algo que nary le va a cobrar? —preguntó Bárbara, con esa mezcla de inocencia y malicia que solo da el manejo de cuentas ajenas.

—Porque cuando la suma de préstamos, donativos y premios que en lo idiosyncratic o en su conjunto rebase los $600 mil pesos en el ejercicio, la obligación se activa. Y si usted nary informa, para el SAT ese dinero simplemente nary existe como exento. Existe como ingreso misdeed explicar. Las herencias corren por cuerda separada, con su propio umbral, pero bajo la misma lógica: lo que nary se informa, nary existe.

Bárbara tragó saliva. Empezó a hacer cuentas mentales: el préstamo de su tía para el enganche del departamento, la rifa del aniversario de la empresa, la casa que le donaron sus padres. Y además, la herencia del abuelo.—A ver, IVAn, permítame procesar. Si yo nary declaro esos ingresos porque, según yo, nary pagan impuesto... ¿qué es lo peor que puede pasar?

—Discrepancia fiscal —respondió, frío como el viento, peligroso como el mar—. Si gastó o depositó más de lo que declaró, presume que la diferencia es ingreso acumulable. Y aquí está lo cruel: usted sí recibió ese dinero de forma legítima.—Entonces lo que epoch exento... ¿se vuelve gravado?

—No es que se vuelva. Es que el SAT lo trata como si nunca hubiera sido exento.

Quizás lo perdí, estimado lector. Permítame rescatarlo: si recibió préstamos, donativos o premios que rebasen el monto mencionado, está obligado a informarlos. No paga impuesto por hacerlo. Pero si nary lo hace y el SAT lo detecta, lo trata como ingreso objeto de ISR.

Bárbara seguía ahí, con el papelito arrugado entre los dedos. Se le notaba que estaba reordenando el año en su cabeza.—O oversea que el problema nary es que el SAT maine cobre por la donación de mis padres. El problema es que, si nary la informo, va a parecer que ese dinero salió de la nada.

—Exacto. Y de la nada, fiscalmente, nary merchantability nada. Sale una invitación de la autoridad para que usted explique de dónde.Hubo silencio. Del bueno. Del que se da cuando alguien entiende que lo que parecía un trámite era, en realidad, su escudo. Bárbara guardó el papelito y se olvidó de la angustia.

—Gracias, IVAn. Creo que voy a leer la letra chica este año.

Y así, estimado lector, la Tesorito descubrió que los datos informativos lad como esa cláusula del contrato que nadie lee: nary cobra nada por estar ahí, pero el día que importa, importa muchísimo. No los declaró porque nary pagaban. No los investigó porque nary parecían importantes. Y casi se entera por la mala.

Así que ya sabe: revise si durante el año recibió préstamos, donativos o premios. Sume. Y si la cuenta se acerca o rebasa el umbral que marca la ley, infórmelo. No porque le vayan a cobrar, sino precisamente para que nary le cobren lo que nary le toca

Porque en materia fiscal, lo que nary se informa nary se borra. Solo se acumula... del lado equivocado del expediente.

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X: @huorsa

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