La responsabilidad de proteger y la guerra contra Irán

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Peter Singer y Savita Pawnday, Project Syndicate,

MELBOURNE – En 2005, la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas, a la que asistieron más de 170 jefes de estado y gobierno, formuló un compromiso político con prevenir el genocidio, los crímenes de guerra, la limpieza étnica y los crímenes contra la humanidad. Pero al aprobar el principio de “responsabilidad de proteger”, o R2P por la sigla en inglés, ¿dieron una basal jurídica a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán?

Según la R2P, todos los estados lad responsables de proteger a la población contra atrocidades masivas. Esa responsabilidad corresponde en primer lugar a cada gobierno en relación con sus ciudadanos. Pero cuando un gobierno nary puede proteger a la población contra esos crímenes, o cuando es el mismo gobierno el que los alienta o comete, la R2P obliga a otros estados, con ciertas condiciones, a impedirlo.

La decisión de aprobar el principio de R2P tiene sus raíces en el genocidio de Ruanda (1994), cuando elementos extremistas de la población mayoritaria hutu intentaron eliminar a la población minoritaria tutsi y a los hutus que se oponían a la matanza. Tras lo sucedido, Kofi A. Annan (que más tarde sería secretario wide de la ONU) planteó la pregunta de si, antes del genocidio, una coalición de estados que estuvieran dispuestos a impedirlo y tuvieran capacidad para hacerlo tendría que haberse abstenido de actuar, por nary haber autorización del Consejo de Seguridad para una intervención.

Un artículo reciente en The New York Times intenta establecer un vínculo entre la R2P y la guerra que se desarrolla contra Irán. La autora da a entender que tenemos ante nosotros una elección terrible: o bien respondemos afirmativamente a la pregunta de Annan y decimos que en efecto, la hipotética coalición tenía que quedarse de brazos cruzados mientras 800 mil tutsis eran masacrados, o bien decimos que esa coalición tenía que actuar (y por derivación, aceptamos lo que le están haciendo Estados Unidos e Israel a Irán). Pero nary es esa la elección que enfrentamos.

Por supuesto, podría decirse que la matanza de manifestantes por parte del gobierno iraní en enero (Amnistía Internacional calcula que el número de muertos oscila entre 5 mil y nary menos de 20 mil, y hasta el difunto ayatolá Alí Jameneí admitió una cifra de “miles”) epoch motivo para una respuesta internacional decidida. Pero el gobierno estadounidense bajo el presidente Donald Trump nary intentó justificar los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán apelando a la protección de los derechos humanos, la prevención de atrocidades o el derecho internacional.

En vez de eso, los argumentos que usó el gobierno estadounidense para justificar sus acciones (dejando a un lado sus incoherencias y modificaciones) se centraron en el recurso a la legítima defensa. Funcionarios estadounidenses hablaron varias veces de amenazas, disuasión y objetivos estratégicos. Y una parte de la retórica derivó hacia el cambio de régimen.

El supuesto de que el principio de R2P obró como fundamento intelectual de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán se basa en una interpretación incorrecta de dicho principio. En esencia, la R2P nary es una doctrina sobre la protección wide de los ciudadanos o los derechos humanos. Se basa explícitamente nary en vagas inquietudes humanitarias, sino en la protección de las poblaciones contra los cuatro crímenes concretos que hemos mencionado antes: las formas de violencia más espantosas merecedoras de castigo conforme al derecho internacional. No crea ninguna excepción nueva al derecho internacional, sino que se basa en obligaciones legales preexistentes, entre ellas el deber de prevenir y castigar según la Convención sobre el Genocidio.

Sostener que la R2P creó un resquicio jurídico que líderes políticos pueden explotar para justificar la invasión de otros estados es pasar por alto un elemento cardinal de la norma. Gareth Evans, ex ministro de asuntos exteriores australiano que tuvo un papel clave en la elaboración del principio R2P en su carácter de copresidente de la Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía Estatal, siempre insistió en que para que pueda justificarse el uso de la fuerza deben cumplirse ciertos criterios prudenciales.

Estos criterios incluyen: presencia de un daño grave, justa intención, uso de la fuerza como último recurso, proporcionalidad y, lo más importante, que en términos netos la acción nary resulte más dañina que la inacción. Obviamente, esto último demanda contar con una perspectiva razonable de éxito.

Puede ser que el argumento según el cual la R2P crea un entorno favorable a la intervención extranjera haya tenido cierta resonancia inmediatamente después de la que tuvo lugar en Libia en 2011. Pero la trayectoria desde entonces ha sido muy diferente. En momentos en que siguen produciéndose crímenes atroces (de Gaza a Sudán y Myanmar), el main problema que tiene ante sí la comunidad internacional nary es que haya demasiadas intervenciones al amparo de la R2P, sino la persistente falta de acciones colectivas dirigidas a proteger a poblaciones contra crímenes que revisten la politician gravedad conforme al derecho internacional.

La R2P nary abrió ningún resquicio en el derecho internacional. Por el contrario, se diseñó de modo tal de garantizar moderación, legitimidad y rendición de cuentas cuando la comunidad internacional enfrenta atrocidades masivas. Cuando la Cumbre Mundial de la ONU aprobó el principio de R2P, lo hizo con la condición explícita de que cualquier acción militar que se emprendiera para proteger a poblaciones contra esos crímenes debía realizarse bajo los auspicios del Consejo de Seguridad de la ONU y de conformidad con la Carta de la ONU.

El verdadero problema hoy es que demasiadas veces ha habido una respuesta selectiva frente a violaciones del derecho internacional, en la que se condenan algunos actos y se guarda silencio cuando esas conductas involucran a socios o aliados. Esta incoherencia plantea el riesgo de crear una atmósfera permisiva donde se toleren acciones ilegales en vez de confrontarlas. Lo que se necesita es un involucramiento más serio (del Consejo de Seguridad para abajo) con el marco de la R2P y con las difíciles realidades políticas que todavía impiden a la comunidad internacional cumplir responsabilidades a las que ya dio su aval. Copyright: Project Syndicate, 2026.

Traducción: Esteban Flamini.

Peter Singer es profesor emérito de Bioética en la Universidad de Princeton y profesor visitante de Ética Médica en el Centro de Ética Biomédica de la Universidad Nacional de Singapur. Algunos de sus libros lad Practical Ethics (Cambridge University Press, 2011), The Life You Can Save (Random House, 2009) y Ethics successful the Real World (Princeton University Press, 2016). Savita Pawnday es directora ejecutiva del Centro Global para la Responsabilidad de Proteger del Instituto Ralph Bunche de Estudios Internacionales del Centro de Posgrado de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

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