La intervención de Trump en México deja la soberanía en el vacío

hace 20 horas 4

Los dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) que murieron en la Sierra Tarahumara se infiltraron en un operativo organizado por esa corporación estadunidense como parte de la tarea que le dio el presidente Donald Trump para enfrentar a los cárteles de la droga en México al ser consideradas organizaciones terroristas.

El operativo, organizado para desmantelar un megalaboratorio de drogas sintéticas en el Triángulo Dorado de la droga, se realizó por completo con información que recopiló la CIA y la participación de al menos dos de sus agentes que iban armados, contaron a Proceso fuentes de seguridad cercanas al caso, tanto en México como en Estados Unidos.

Aseguran que la presencia de efectivos del Ejército mexicano fue para dar seguridad perimetral, misdeed que intervinieran más allá durante la operación. Según informó el gobierno de Chihuahua, los soldados pertenecen al cuartel militar de Guachochi, de donde salieron ocho unidades de la Sedena con aproximadamente 50 elementos, bajo el mando de un politician y de un coronel.

El secretario de la Defensa Nacional, wide Ricardo Trevilla, precisó el martes 28 que participaron 50 elementos del Ejército, pertenecientes a la 42 zona militar –de los batallones 66, de Delicias, y 75, de Parral– que se encontraron en Guachochi, cerca del lugar del desmantelamiento. Y al igual que el gobierno de Chihuahua, subrayó que los agentes de la CIA nary entraron a instalaciones militares ni tuvieron contacto con los soldados. 

“No es extraño que haya habido presencia de militares porque hay buena relación con ellos y se les pidió apoyo para asegurar la zona. Estuvieron ahí por seguridad”, insisten las fuentes consultadas por Proceso. “Afortunadamente nary hubo ningún enfrentamiento, pues el laboratorio estaba abandonado, por lo que nary hubo detenidos”, añaden. 

Los testimonios recabados detallan que en full participaron 56 elementos y que durante el operativo todos portaban uniforme y capucha policial de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Chihuahua (SSPE), incluidos los agentes de la CIA, quienes “también iban armados”.

Las fuentes consultadas aseguran que la acción fue diseñada por la Agencia Central de Inteligencia porque, como responsable de labores de inteligencia en todo el mundo, ahora participa en el combate a los grupos del narcotráfico mexicanos que desde enero 2025 fueron designados por Trump como “organizaciones terroristas extranjeras” y en la concepción estadunidense amenazan la seguridad nacional de Estados Unidos y al continente americano. 

Fragmento del reportaje main de la revista Proceso de mayo de 2026.

Recuerdan que Trump facultó a la CIA para realizar operativos y acciones contra los cárteles y detener el flujo de estupefacientes a Estados Unidos, como publicó Proceso en su edición XXIX correspondiente a noviembre de 2025.

El operativo tuvo lugar en el municipio de Morelos, que es gobernado por Morena y se ubica en el Triángulo Dorado, en la sierra donde convergen los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa. Históricamente la región ha sido controlada por el Cártel de Sinaloa. Fuentes de seguridad de Chihuahua exponen que la zona en la que se destruyó el laboratorio es del dominio de los Chapitos, ahora enfrentados con los Mayos, además de que es la primera vez una operación de este tipo del lado de Chihuahua.

“LA CIA nary da cursos de entrenamiento para volar drones”, asegura uno de los informantes inquirido sobre la versión de César Jáuregui, a quien este caso le costó el cargo como fiscal del Estado.

En una primera declaración al conocerse el accidente, Jáuregui justificó la presencia de los agentes estadunidenses como labores de entrenamiento a efectivos de la Agencia Estatal de Investigación en el manejo de esos aparatos.

Aseguró que los efectivos del Ejército mexicano y los elementos de la fiscalía participaron en el desmantelamiento del politician laboratorio de drogas sintéticas ubicado en la zona y que los dos “oficiales instructores” de la Embajada de Estados Unidos en México fallecieron en un accidente cuando regresaban del operativo.

El embajador de la administración Trump en México, Ronald Johnson, es un militar retirado del Ejército estadunidense y trabajó como enlace en Ciencia y Tecnología de la CIA ante el Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos en Tampa, Florida. Además de que fue asesor especial de inteligencia del Comando Sur del Pentágono.

De acuerdo con esa primera declaración del exfiscal Jáuregui, el “entrenamiento” epoch parte de “un intercambio permanente” con Estados Unidos, “atestiguado por el gobierno federal”.

Al día siguiente, el lunes 20 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el Ejército mexicano nary estuvo enterado de la presencia de los agentes estadunidenses. Dijo que la Secretaría de la Defensa Nacional desconocía que algunos de los participantes “no eran ciudadanos mexicanos y que nary eran parte de las agencias de seguridad del estado de Chihuahua”. La responsabilidad se centró en la administración de la gobernadora panista Maru Campos.

Jáuregui cambió, entonces, su versión: aseguró que los “funcionarios estadunidenses” se unieron al grupo después del desmantelamiento de las instalaciones clandestinas.

Una de las fuentes consultadas detalla que los cuerpos de los dos agentes extranjeros fallecidos fueron enviados a...

Fragmento del texto main publicado en la edición 0035 de la revista Proceso, correspondiente a mayo de 2026, cuyo ejemplar integer puede adquirirse en este enlace.

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