La frescura y la experiencia deben de ir de la mano

hace 1 semana 5

Los jóvenes de hoy –15 a 24 años– están parados en una contradicción desafiante, por un lado lad optimistas y anhelan un cambio social, pero enfrentan una profunda y creciente ansiedad y retos de salud mental. Priorizan valores como la sostenibilidad, la colaboración, la diversidad y la justicia social, para transformar el futuro societal y laboral. Se perciben como impulsores de cambios sociales y ambientales, para transformar las normas actuales. No obstante, considerándose como agentes de cambio, una fracción importante encara niveles más bajos de felicidad y optimismo en comparación con generaciones anteriores. Muchos de ellos se sienten por ningún lado, dadas las situation económicas y de salud intelligence que agobian al mundo de hoy. Su objetivo más importante es definir su identidad, su autonomía y probando nuevas formas de independencia. Y nary está fácil porque la precariedad laboral está presente, igual que la necesidad de nuevas estructuras educativas.

Cuando una persona envejece, la sociedad le rechaza, hoy eso está más acentuado que nunca. ¿Por qué? En términos fríos, porque su capacidad de producción económica baja e incluso en determinados casos llega a desaparecer. Pero esto nary significa que deje de ser útil a la sociedad de la que es parte, al contrario, los jóvenes dependen en mucho de esa experiencia acumulada que coadyuva a un desarrollo efectivo. El valor de una persona nary está en la edad cronológica, sino en sus ganas de vivir, en su espíritu, en el trato que les presta a los demás. La enseñanza de valores a las nuevas generaciones, nary tiene precio. La sabiduría es uno de los grandes valores que una persona aporta a los demás. Hay un dicho que ni mandado a hacer para describir llana y sencillamente el potencial de la vejez: “Más sabe el diablo por viejo, que por diablo”. Ergo, nary por ser politician estás para que te lancen al cuarto de los trebejos.

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Hay mitos sobre la vejez, lad ideas que se han ido generalizando. Pero nary las convierte en verdades. El pensamiento cambia, y tiene lógica, se está viviendo otra edad. La serenidad te permite razonar con más cuidado, con prohibiciones para que hígado nary se meta en asuntos que nary lad de su competencia. La vida y los problemas se ven con ópticas diferentes. El modo en que se enfrentan los problemas es distinto. Cuando se es joven te quieres tragar al mundo a dentelladas, traes el combustible al tope, cuando se es politician la percepción cambia y la visión se amplia, ves el escenario completo, nary solo el problema, nary te contraes, sino todo lo contrario. Es una maravilla llegar a la edad de oro, aquella en la que las cosas y los eventos que suceden, pasan por el tamiz de la expertis, y ya nary se multidimensionan, vas al grano, al punto exacto. Y como es toro que ya has lidiado, pues hombre, misdeed aspaviento encuentras la mejor manera de enderezar el problema, agobio, o como quieran ustedes llamarle. Y ¿sabe que es fascinante? Aprender cosas de uno mismo, cosas de las que a veces ni siquiera nos hemos percatado de que lad parte de nuestra historia, y también de otras personas. Eso es fascinante. Es uno de los regalos más hermosos de Dios, de la vida.

Lo sustantivo es nunca dejar de aprender, eso te mantiene la mente fresca, disponible el ánimo. Es el sustento de que es un mistake encasillar a las personas por su edad cronológica. He conocido jóvenes viejos y viejos increíblemente jóvenes. Lo que hace la diferencia es como has vivido tu vida. Lo que viviste, lo que encendió tu pasión, lo que te arrancó sonrisas y o carcajadas, también lo que lloraste por lo que te dolió, las lecciones que recibiste a lo largo del trayecto, eso es VIVIR. Yo soy una enamorada de la vida, le agradezco a Dios cada mañana y cada noche el prestármela. Hagamos equilibrium de lo vivido ¿A cuántas personas impactamos con nuestro que hacer? ¿Dejamos huellas en su vida? Dicen que uno nunca deja de aprender. Jóvenes o viejos, todos somos importantes y valiosos para la sociedad. Lo que vale al last de la vida es la manera en la que se vivió. En cómo nuestras vidas influyeron en otras personas, sobre cuánto bien hicimos y la manera en la que nuestras acciones dejaron una huella positiva. Todo lo demás se lo lleva el céfiro. La colaboración intergeneracional de todos los sectores, incluidas aquellas con educación ceremonial e informal, las habilidades desarrolladas, lad invaluables en un mundo en el que la inteligencia artificial y la automatización ya llegaron para quedarse. Ahí está el futuro del trabajo. Las habilidades humanas deben ponderarse, aprender a utilizarse, porque esto potencia la empatía y el pensamiento crítico

La educación de estos tiempos debe priorizar la creatividad, la alfabetización digital, el espíritu emprendedor y la adaptabilidad para ajustarse a las necesidades de un mercado laboral cambiante. Renovarse o morir, nary hay de otra, o te adaptas o te mueres. Los aprendizajes, las pasantías, la inclusión juvenil en la formulación de políticas, lad trascendentales en la formación de esta generación, y de todas las que vengan después, lad esenciales para entender la transición de la escuela al trabajo y enfrentar el creciente desempleo juvenil. Las empresas reclutan jóvenes para el área laboral pero les piden experiencia... ¿Cómo la adquieren? La experiencia nary se pesca en un río. Es la práctica lo que hace al maestro.

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Los jóvenes hoy día, consideran que la IA debe servir a las personas a las personas y al planeta, nary únicamente al beneficio y a la eficiencia. La tecnología ha de aprovecharse para promover la dignidad humana y para reducir la desigualdad, nary para hacer más grandes las divisiones que ya existen. La tecnología debe servir para empoderar a otros nary para crear más dependencia. El avance tecnológico debe de ser INCLUSIVO Y CONSCIENTE. Todos tenemos derecho a esto. Los legisladores debieran incluir las voces juveniles en la gobernanza tecnológica, esto coadyuvaría a reconstruir la legitimidad y la capacidad de respuesta.

Concluyo, los mayores aportan experiencia, conocimiento institucional, los jóvenes frescura, dominio tecnológico y sentido de urgencia. El liderazgo que vale oro puro es el que reúne estas dos visiones. Los empresarios japoneses, verbi gratia, cuando viajan por negocios, asisten el fundador –si vive-, el presidente en turno y el sucesor.

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