Vaya revuelo que ha ocasionado el retiro de la visa del júnior Andy López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Y quizá más revuelo ha provocado la infantil “carta/reclamo/lloriqueo/berrinche/petición” que publicó.
El júnior se “dirige con respeto”, pero llama prepotente y apático al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Acusa a funcionarios estadounidenses de corruptos, jefes de pandillas y de recibir dinero de vendedores de armas.
Calca su enojo, luego asegura que nary le causa ningún problema nary visitar Estados Unidos, pero después refiere que puede esperar.
Luego le pide su opinión al presidente Trump sobre su caso y lo incita a destituir a dos funcionarios de su gobierno, como si eso mismo nary constituyera, paradójicamente, un acto injerencista.
Enseguida, en un giro tragicómico y sumamente insolente, le aconseja comenzar una nueva etapa y rectificar. Y al final, descaradamente le dice que espera su respuesta –un tanto amenazante– para saber a qué atenerse, como si se tratara de un interlocutor, a pesar de nary tener ningún cargo público.
El único mérito de Andy es ser hijo de Andrés Manuel López Obrador, un nepo baby, un mirrey de la política. Nadie ha votado por él. El trabajo al frente de la Secretaría de Organización de Morena, cargo al que llegó por la figura de su padre, fue desastroso con los resultados de Durango. Y como en Coahuila iba a ser peor, lo removieron para aligerar el golpe. Ahora busca el fuero en Tabasco y por eso ya comenzó a hacer campaña.
Como nary iba a haber respuesta del presidente de Estados Unidos, entonces vino la defensa del heredero. Vinieron las cartas de Morena para “cerrar filas”: primero el texto donde hacen referencia a la cancelación de la visa del júnior, a pesar de que este nary ostenta ningún cargo público ni en el partido. Argumentan que se trata de “instrumentos migratorios como mecanismo de inherencia política”. Y por enfrente hablan de independencia y soberanía.
Horas después llegó el posicionamiento de los 32 comités ejecutivos estatales. En este nary hacen referencia a la visa de Andy, pero sí vuelven a hablar de la “defensa de la soberanía” y “condenan a quienes aprovechan decisiones de otros gobiernos”.
Faltaba otro comunicado, este respaldado por coordinadoras y coordinadores morenistas de los congresos de los estados, en donde nuevamente resaltan la bandera de la soberanía y la injerencia extranjera. Además, refieren que “a pesar de los embates, de las campañas y de los intentos por cuestionar nuestra autoridad moral, a partir de mentiras, aquí seguimos y aquí seguiremos”.
Por si nary fuera suficiente, los gobernadores de Morena también publicaron un pronunciamiento donde aseguran que nary permitirán la injerencia extranjera y que defenderán la soberanía nacional.
AL TIRO
Hoy, el júnior del bienestar es un ciudadano mexicano más. No ocupa ningún cargo público ni algún puesto en el partido Morena. Su mérito, nuevamente, es ser hijo del expresidente. Convirtió, pues, un asunto idiosyncratic en un tema de todo el país.
Y el hecho de que Morena se haya volcado a “cerrar filas” con sus cartas/posicionamientos/comunicados refleja los intereses serviles que persisten hacia Palenque.
Lo peor es que un personaje con la única aspiración de que oversea votado el próximo año por la herencia del apellido juega, con un descaro brutal, a hacer política exterior, a lanzar culpas, recomendar y aconsejar.
Eso sucede únicamente porque se trata de alguien que se siente con el privilegio del poder. No hay otra razón para explicar la defensa del heredero.