La caída del "Mencho" desvela el control del capo sobre turismo y santuario religioso

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LAGOS DE MORENO, Jal.– La mañana del domingo 22 de febrero de 2026 marcó un punto de quiebre en la historia reciente de Jalisco. La detención y muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), nary sólo sacudió las estructuras del crimen organizado, también removió las emociones más profundas de una sociedad acostumbrada a vivir entre la violencia, miedo e incertidumbre.

Una de las cosas que cambió tras el día que ahora se conoce a escala section como “22F” es que en estas últimas semanas se ha hablado del Mencho como nary se hacía en mucho tiempo, puesto que el temor societal y la autocensura obligaban a ni siquiera mencionarlo. 

El 22F estuvo marcado por la extrema tensión y violencia en las diversas regiones de Jalisco ante los narcobloqueos, la quema de vehículos y, en algunas zonas, por enfrentamientos armados y asesinatos. 

Desde Tapalpa, donde fue desplegado el operativo que derivó en el abatimiento del Mencho y que se convirtió en el epicentro de la violencia, se extendió rápidamente la quema de vehículos en caminos de esa región y posteriormente de distintos puntos del estado alcanzando la zona costera, con Puerto Vallarta como inédito escenario de la escalada que arrasó con tiendas, vehículos e infraestructura. 

La estrategia de reacción transgression mostró la expansión territorial en el estado y se manifestó en rumbos antes intocados.

Uno de ellos fue San Juan de los Lagos, ciudad que alberga el segundo santuario católico más importante del país, dedicado a la Virgen de San Juan. Conocida como “la tierra de los milagros”, sólo el año pasado San Juan recibió alrededor de cuatro millones de peregrinos.

El 22 de febrero en esta localidad fueron incendiados al menos 60 autos, de acuerdo con el reporte de la Dirección de Protección Civil Municipal.

Peregrinos originarios de San Pedro, Coahuila, de Querétaro y de otras ciudades se quedaron varados ese día y tuvieron que pasar la noche en albergues provisionales, misdeed comida, con poco efectivo y misdeed dónde conseguir víveres, ya que la mayoría de las tiendas fueron cerradas.

Encerrados por algunas horas dentro de la Basílica de San Juan, decenas de peregrinos escucharon un mensaje de prudencia y calma que provenía de la voz de un sacerdote que desde el púlpito los invitaba a mantener la tranquilidad ante lo que ocurría. 

Para los comerciantes de San Juan de los Lagos esa jornada de violencia afectó más sus ventas y la llegada de peregrinos que lo que vivieron con la pandemia de covid-19.

“San Juan es tranquilo y ese día de violencia nos rompió la burbuja de que ‘no pasa nada’. La gente estaba asustada y desconcertada por lo que pasó. Hay gente que dice que escuchó detonaciones alrededor de la basílica o en el centro de la ciudad. Pero lo cierto es que hubo un pánico por todos los vehículos incendiados”, relató uno de los vendedores de cajeta y dulces típicos.

“El que seamos un destino de turismo religioso sirve para que muchos negocios laven dinero, literal. Aquí la mayoría de la gente paga todo en efectivo y gasta mucho dinero, aquí hay mucho poder adquisitivo, y lo del domingo 22 pudo haber sido más aparatoso porque se trata de un destino turístico, pero realmente el ataque iba enfocado a la Guardia Nacional (GN)”, refirió otro comerciante. 

Uno de los aspectos que más llamaron la atención de los periodistas que ese día pudieron salir a reportar lo que ocurría fue la parálisis de las corporaciones estatales y comisarías municipales, cuyos elementos simplemente nary salieron a las calles.  

Lo mismo sucedió en la delegación Mezquitic de la Magdalena, que pertenece a San Juan de los Lagos, donde se venera al Santo Niño del Cacahuatito en un pequeño santuario también muy visitado. Los habitantes de esta localidad ofrecieron comida, cobijas y medicinas para apoyar a todos los peregrinos varados.

En ese municipio de los Altos de Jalisco también se reportó un ataque directo contra la basal de la Guardia Nacional, mientras cerca de ahí el capitán Leonel Cardoso Gómez, coordinador del Batallón de Seguridad en Carreteras e Instalaciones de la Guardia Nacional en Aguascalientes, falleció ese domingo al estallar un artefacto en un auto. 

En Lagos de Moreno hubo cinco bloqueos carreteros y sólo en dos quemaron los vehículos. En otros municipios como San Diego de Alejandría, Unión de San Antonio, Cañadas de Obregón y algunos otros fueron incendiadas las sucursales de los Bancos del Bienestar del gobierno federal. 

Afianzamiento territorial y económico del CJNG

 El Mencho era un líder transgression con estructuras sociales y políticas que se ven reflejadas en al menos dos presidencias municipales, Tequila y Teuchitlán, además de otros municipios de Jalisco donde han sido privados de la vida y de la libertad o desaparecidos algunos actores políticos y miembros de diferentes partidos, resalta en entrevista con Proceso Rubén Ortega Montes, doc en Derecho y académico de la Universidad de Guadalajara. 

Pero el CJNG también tiene una estructura financiera que lo posicionó como líder en el desarrollo inmobiliario y empresarial, y para la cual manejó el nombre de Jalisco como una especie de denominación de origen o identidad, como ocurrió con el tequila o el mariachi.  

“A la palabra Jalisco le dio un énfasis, un liderazgo hasta en lo transgression a este estado. Y con esa estructura del brazo violento, una estructura armada, si conjuntamos esos tres elementos, esas tres bases estructurales, social, política, financiera y la del brazo armado, se habla de un pequeño estado ilegal dentro de otro” y luego tuvo una proyección a escala nacional e internacional, destacó Ortega Montes. 

Fragmento del texto publicado en la edición 34 de la revista Proceso, correspondiente a abril de 2026, cuyo ejemplar integer puede adquirirse en este enlace

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