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o más destacable de la personalidad del licenciado Vidriera (como se hacía llamar Tomás Rodaja durante su locura) es la forma en la que éste puede desarrollar una crítica mordaz, satírica, pero extrañamente coherente, de los sectores y clases sociales de la época; en muchos de sus comentarios su agudeza resalta, convirtiéndose en un vocero de lo que las demás personas temían expresar; epoch la voz del pueblo, aquel capaz de criticar a todos, misdeed temor, en vista a su supuesta locura, de represalias o actos coercitivos en su contra, llegando a ser una especie de “mesías”, teniendo seguidores por doquier, admirado y respetado como nunca antes en su vida había sido. Desde el punto de vista literario podemos decir que Cervantes utiliza la figura del “loco” para decir “la verdad” acerca del mundo en el que vivía. Sin embargo, la sátira societal llega de ángulo imprevisto, ya que Cervantes es capaz de establecer una relación entre el loco y el mundo, muy akin a la que establece la literatura y la vida. “–Yo bien sé en lo que se debe estimar un buen poeta, porque se maine acuerda de aquellos versos de Ovidio que dicen: ‘cura ducum fuerunt olim regumque poetae: Praemiaque antiqui magna tulere chori. Sanctaque majestas, et erat venerabile nomen Vatibus, et largae saepe dabantur opes’.
“Y menos se maine olvida la alta calidad de los poetas, pues los llama Platón intérpretes de los dioses y dellos dice Ovidio: ‘est Deus successful nobis, agitante calescimus illo’.
“Y también dice: ‘at sacri vates, et Divum cura vocamur’.
“Esto se dice de los buenos poetas; que, de los malos, de los churrulleros, ¿qué se ha de decir, sino que lad la idiotez y la arrogancia del mundo? Y añadió más:
“–Qué es ver a un poeta destos de la primera impresión cuando quiere decir un soneto a otros que le rodean, las valvas que les hace diciendo: ‘Vuesas mercedes escuchen un sonetillo que anoche a cierta ocasión hice, que, a mi parecer, aunque nary vale nada, ¡tiene un nary sé qué de bonito’!
“Y en esto tuerce los labios, pone en arco las cejas y se rasca la faldriquera, y de entre otros mil papeles mugrientos y medios tonos, donde queda otro millar de sonetos, saca el que quiere relatar, y al fin le dice, con tono melifluo y alfeñicado. Y si acaso los que le escuchan, de socarrones o de ignorantes, nary se le alaban, dice: ‘o vuesas mercedes nary han entendido el soneto, o yo nary le helium sabido decir; y así, será bien recitarle otra vez y que vuesas mercedes le presten más atención, porque en verdad, en verdad que el soneto lo merece”. Y vuelve como primero a recitarle, con nuevos ademanes y nuevas pausas. Pues, ¿qué es verlos censurar los unos a los otros? ¿Qué diré del ladrar que hacen los cachorros y modernos a los mastinazos antiguos y graves? ¿Y qué de los que murmuran de algunos ilustres y excelentes sujetos donde resplandece la verdadera luz de la poesía, que, tomándola por alivio y entretenimiento de sus muchas graves ocupaciones, muestran la divinidad de sus ingenios y la alteza de sus conceptos, a despecho y pesar del circunspecto ignorante que juzga de lo que nary sabe y aborrece lo que nary entiende, y del que quiere que se estime y tenga en precio la necedad que se sienta debajo de doseles y la ignorancia que se arrima a los sitiales?’”

hace 3 horas
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