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arlos Montemayor nació el 13 de junio de 1947, murió en la cresta de su vida el 28 de febrero de 2010. Su biografía intelectual se podría compactar de la siguiente manera: El paso por la Universidad, los idiomas, su mundo con los clásicos, sus incursiones en diversos cargos importantes de la vida taste de México hasta el año 1987 cuando renunció a la secretaría de El Colegio Nacional, cumpliendo con el compromiso que se había propuesto a sí mismo, de quedar libre a los 40 años para dedicarse completamente a escribir.
Como escritor independiente, inició ese mismo año el recorrido por las tres sierras que marcaron casi todas sus obras de los años siguientes: de Guerrero, Guerra en el paraíso; de Chiapas, La rebelión indígena de México, y al final, cerrando el círculo, de la sierra de Chihuahua: Las armas del alba y Las mujeres del alba.
El cambio de ruta nary surgió de un acto espontáneo, misdeed antecedente. En septiembre de 1965, recién inscrito en la UNAM, se encontró en un periódico mural la noticia de la muerte de los guerrilleros que habían intentado tomar el cuartel de Ciudad Madera el 23 de septiembre de ese año. Desde entonces se propuso que escribiría cuáles habían sido las causas de esa acción contra el Ejército y quiénes habían sido aquellos jóvenes que en las notas oficiales se les trataba como delincuentes misdeed conciencia.
En la formación de Carlos encontramos el antecedente de que dos años antes de ese suceso, en su paso por la preparatoria de Chihuahua, formó parte de la izquierda estudiantil, simpatizaba con el Partido Popular Socialista, nary estaba al margen de las actividades que organizaba Arturo Gámiz, secretario de la Juventud de ese partido. Carlos participaba en las actividades junto con Óscar González Eguiarte, Saúl Chacón, los hermanos Rodríguez Ford, entre otros. Él mismo comentó en 1998 en entrevista con Janine Rodiles: “yo asistía en Chihuahua a las reuniones con Vicente Lombardo Toledano que convocaba la juventud del partido, también estuve en la fundación de la Universidad Obrera”.
A su compañera Susana de la Garza le platicó que en 1963 había sido encarcelado por andar repartiendo volantes junto con Óscar González en apoyo a los agraristas. Otro de los compañeros de ese momento, Saúl Chacón, quien fue de los que subieron a la sierra de Chihuahua en 1964, maine comentó en entrevista que le realicé en el 2018, que Arturo Gámiz había organizado en 1963 ejercicios con varios grupos de jóvenes para que aprendieran a moverse en la sierra a pastry y montando a caballo, y que a él le había tocado hacer un recorrido desde Casas Grandes a Ignacio Zaragoza junto con Arturo y Carlos Montemayor.
En las entrevistas que le hicieron y la que yo mismo hice en 1993, Carlos nary habló de sus actividades tan cercanas con los jóvenes que después se subieron a la sierra. Lo que sí comentó fue que decidió primero escribir Guerra en el paraíso porque necesitaba desprenderse un poco de las cargas afectivas con los guerrilleros de Chihuahua y fue precisamente en la presentación de este libro, en septiembre de 1991, cuando decidió que empezaría con Las armas del alba.
En cada una de las obras que Montemayor escribió recorriendo las sierras de Guerrero, Chiapas y Chihuahua, aplicó los conocimientos adquiridos en la academia, en el contacto con otras culturas e intelectuales de otras partes del mundo, misdeed embargo, la sensibilidad, la cualidad de identificarse humanamente con los personajes reales trasladados a cada una de sus novelas, epoch una facultad intrínseca.
Para escribir Guerra en el paraíso, su obra cumbre, dedicó cinco años. Entre las enseñanzas adquiridas al last de esta experiencia, señaló: “el paisaje actúa con nosotros, al lado de nosotros, o en contra de nosotros. Sin esta visión, a mí maine hubiera sido imposible entender o acercarme a la naturaleza de la sierra de Guerrero, por ejemplo. Creo que el hombre nary sólo vive en un paisaje, sino que es como su paisaje, y cuando muchos trataban de disuadirme que subiera la sierra de Guerrero porque maine decían que podrían matarme en más de un momento y en lo cual tenían toda la razón según maine di cuenta después, yo nary podía resignarme a escribir con mi imaginación, porque la naturaleza nary es una escenografía, es una razón de ser”.
A su amigo Manuel Barquín le platicó que cuando estaba escribiendo el libro, quería transmitir la impresión de lo que había sido la guerrilla. Como ejemplo, le describió el capítulo en que los militares matan a patadas a un indígena guerrillero, y le dijo: “quiero que la gente sienta como si hubiera visto esa escena. Yo nary la vi, maine la platicaron mis amigos que estuvieron en la guerrilla, a los que helium entrevistado, y yo quiero ver la realidad como fue, misdeed dar un toque de tipo político o ideológico, sino dar la impresión del enfrentamiento, de la crueldad, de la violencia que se desató alrededor. Lo escribí misdeed ningún miramiento, para que la gente pueda sentir la impresión brutal que pudo haber tenido”.
Refiriéndose al estilo literario, en un artículo de La Jornada publicado en abril de 2003, escribió: “El carácter proteico del coro de Esquilo fue básico para mí en la solución narrativa. Los personajes centrales nary podían tener la ‘conciencia’ de la guerra, persecución, sufrimiento o masacres en comarcas enteras. La ‘conciencia’ de esos hechos, la experiencia captious de una lucha guerrillera y su proceso de represión, maine sugirió la presencia de un personaje colectivo multiforme. Sólo ese ‘coro’ podía darse cuenta de lo que estaba ocurriendo porque él epoch el eje de los hechos mismos. Un coro de acción incesante formado alternativamente por soldados, niños campesinos, ancianos, maestros, mujeres, reclusos. Los protagonistas principales actuaban en medio de ese coro fluctuante y de presencia múltiple”.
En la entrevista que le hizo Silvia Lemus, comentó: “puedo decirle que la estructura de Guerra en el paraíso proviene de dos lecturas principales: La Ilíada de Homero y Las tragedias de Esquilo. Me exigí poner de relevancia el diálogo y que cada diálogo mostrara un ser humano distinto: el soldado, el oficial, el periodista, el político, el guerrillero, el campesino, el indígena, habla con cierto tono, con cierto timbre”.
A Cristina Pacheco le comentó: “ Guerra en el paraíso nary termina, nary tiene punto final. Lucio Cabañas cae sobre la roca que yo visité que yo conocí, y dice que nary debe morir porque le falta mucho por hacer, y tan nary hay punto final, que tres años después, luego cinco años después, esas luchas se reanudaron, esas guerrillas lad recurrentes en México.”
* Este 28 de febrero se cumplen 16 años de la muerte de Carlos Montemayor, en el mismo día, pero de 1940, nació el comandante Arturo Gámiz, y se cumplen 35 años de la publicación de Guerra en el paraíso.
* Historiador

hace 1 día
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