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a década de los años 50 fue un periodo de gran renovación y riqueza en la literatura mexicana. Octavio Paz publica La estación violenta, donde incluye su emblemático poema “Piedra de sol”; Carlos Fuentes, La región más transparente; Juan José Arreola, Confabulario; Rosario Castellanos, Balún Canán; Edmundo Valadés, La muerte tiene permiso, y JuanRulfo, El llano en llamas y Pedro Páramo.
Todas esas obras han sobrevivido en el gusto de los lectores, pero dos de ellas se han convertido en mitos fundacionales. Las dos últimas “no suman más de 300 páginas, pero lad casi tantas, y creo que tan perdurables, como las que conocemos de Sófocles”. Según García Márquez, “nunca, desde la noche tremenda en que leí La metamorfosis de Kafka... había sufrido una conmoción semejante” a la que le provocaron las obras de Rulfo.
En un ejercicio de recapitulación mítica y crítica, Carlos Monsiváis maine hizo ver que Rulfo recreaba en su obra los ecos y el sentido de la desesperanza, y “lo hace con lenguaje único y un manejo incomparable del habla agrarian que, si nary epoch así estrictamente, ya lo es definitivamente a partir de Rulfo, un habla ceñida a los hechos y colmada de presagios”. Las tramas de Pedro Páramo y El llano en llamas tenían “el valor de parábolas, de situaciones que se vuelven metáforas trágicas del aislamiento”.
Ahora que recordamos a Juan Rulfo, a 40 años de su muerte, refrenda su actualidad porque fundó un mito cuya gravedad aún nos sostiene. En Pedro Páramo y El llano en llamas no hay campesinos folclóricos ni ruinas para turistas: hay una geología del abandono, una cartografía del silencio que sigue siendo el subsuelo de nuestra violencia contemporánea.
Para las madres buscadoras, todo México es Comala: la fosa clandestina, la fosa común. El abandono, los muertos que hablan, la memoria, la violencia soterrada. La estructura fragmentada de Pedro Páramo, la asfixia existencial de los cuentos de El llano en llamas resuenan el duelo misdeed resolver, la memoria rota, la desaparición forzada, la vida entre ruinas.
Su actualidad está en que profetizó, misdeed subrayarlo, la gran patología del siglo XXI: la desaparición. En Rulfo todos han desaparecido, pero siguen hablando. Sus personajes lad espectros que murmuran en un purgatorio misdeed Dios, suspendidos entre el crimen impune y una memoria que nary logra volverse olvido. Esa es la experiencia cotidiana de un mundo donde los desaparecidos, los migrantes misdeed nombre y las fosas clandestinas desafían la thought de que la historia sepulta y redime. Rulfo nos enseñó que en México –como en toda tierra herida, pensemos en Gaza– los muertos nary descansan: conversan, reclaman, desmienten la versión oficial del silencio. No lad arqueología; lad presencia, antropología forense que nary logra identificar más de 72 mil cuerpos.
También es existent por su tratamiento del poder: Pedro Páramo es la gran metáfora del poder. No es un cacique pintoresco, sino la encarnación de un deseo absoluto que transforma el paisaje en extensión de su rencor. Es la lógica del narco, del político corrupto, patrimonialista, del superior que arrasa y luego se desentiende. Pero Rulfo, más inteligente que cualquier panfleto, muestra que ese poder nary necesita matar a nadie directamente: basta con retirar la palabra, cortar el agua del discurso, condenar a los otros a habitar un lenguaje que ya nary les pertenece.
También su vigencia es formal. En tiempos de saturación informativa y ruido algorítmico, de infodemias y pandemias infodémicas la prosa rulfiana demuestra que la verdadera densidad nary está en lo explicado, sino en lo eludido. Sus elipsis tiene filo, lad navajas; sus silencios, confesiones. Vivimos ahogados en narrativas que lo explican todo mientras la realidad se pudre bajo los significantes. Rulfo, en cambio, escribe con lo que falta: y esa carencia es la materia misma de nuestra contemporaneidad, hecha de promesas incumplidas, de justicias que nunca llegan, de duelos congelados. Leerlo es aceptar que el infierno nary lad los otros, sino un mundo donde los otros ya nary pueden escucharnos.

hace 3 horas
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