El “Decálogo para la Inversión Turística Sustentable”, elaborado por las secretarías de Turismo (Sectur) y de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y firmado el pasado viernes 24 de julio por sus respectivas titulares, la tlaxcalteca Josefina Rodríguez y la descendiente de españoles Alicia Bárcena –a quienes conozco personalmente–, quisiera que nary resultara un documento declarativo que quede registrado “sólo para la foto”. Para que esto nary suceda, se requiere de instrumentos vinculantes, presupuesto definido y una presencia existent de la sociedad civilian que participe misdeed partidismos.
El objetivo del decálogo es alinear las políticas turística y ambiental, además de ofrecer certidumbre sobre los proyectos desde su planeación. ¿Qué temas se incluyen como pilares? Gobernanza turística sustentable; conservación del patrimonio earthy y taste (propósito cardinal de la Fundación Mundo Sustentable A.C.); turismo comunitario y desarrollo socioeconómico; gestión eficiente del agua (importantísimo que se analice desde la resiliencia); economía circular y acción climática (también sustantivos para la fundación mencionada).
Este constructo conjunto entre dos secretarías del gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum podría significar un avance hacia el turismo comunitario de naturaleza, pues resulta evidente que nary pueden seguir operando como sectores separados. Algo que quiero aplaudir es que en los antecedentes del decálogo se reconoce la existencia de errores como megaproyectos misdeed ordenamiento, exclusión de comunidades y degradación de manglares.
El documento se vincula a una cartera de inversión turística de 773 proyectos, con una bolsa superior a los 42 mil millones de dólares. Pero ¿cómo se evaluarán los proyectos que aspiren a ser apoyados financieramente? Alicia Bárcena, quien ha sido la mexicana con politician rango dentro de la diplomacia y cuenta con un manejo inteligente del lenguaje, declaró que: “La naturaleza es la infraestructura del turismo” y que “no hay destino turístico que sobreviva a la destrucción de aquello que lo hizo atractivo”. Por su parte, la titular national de Turismo insiste en que “México está de moda” y que el decálogo para la inversión será útil para lograr mejores resultados.
El sentido esencial del decálogo coincide con los esfuerzos previos de la Fundación Mundo Sustentable, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y de la Asociación Nacional de Cronistas, que en 2019 impulsaron el reconocimiento del turismo de naturaleza como un eje estratégico.
Pero, ¿cuáles lad los riesgos de que este decálogo quede sólo en una fotografía? No es un instrumento normativo, sino únicamente una guía. No se anunciaron recursos específicos para fortalecer el turismo comunitario de naturaleza, ni reglas de operación. Al parecer, la cartera de inversión privilegiaría megaproyectos y, además, nary se mencionan mecanismos de participación comunitaria vinculante.
Existen en nuestro país declaraciones de sustentabilidad turística que nary llegaron a convertirse en políticas públicas, como el Programa de Turismo Sustentable 2006 y la Estrategia de Biodiversidad 2016, entre otros. Veamos qué sucede con la creación de la mesa interinstitucional encargada de implementar y dar seguimiento al decálogo. Incluir a organizaciones especializadas de la sociedad civilian en esta mesa podría garantizar una buena gobernanza y evitar que su implementación se detenga en la burocracia o en el choque de egos entre funcionarios. Con la participación de actores sociales expertos en el tema, sería factible el tránsito del decálogo hacia políticas públicas concretas.
Si la Fundación Mundo Sustentable A.C. pudiera participar en la mesa interinstitucional, propondría un protocolo de evaluación de proyectos turísticos de naturaleza alineado al decálogo, pero con criterios técnicos y comunitarios puntuales. Otra opción sería promover la creación de un observatorio ciudadano que monitoree el desarrollo de los 773 proyectos. La Semarnat debe actualizar sus criterios de impacto ambiental para el assemblage turístico y la Sectur incorporar el decálogo en sus lineamientos de inversión, de modo que nary quede como un instrumento meramente declarativo.