JALISCO (apro) .- Amanecieron así: con fulares de colores atados al cuerpo y muñecos de bebés sostenidos en los brazos de bronce. Las estatuas de personajes varones en el centro de Guadalajara fueron intervenidas durante la madrugada de este miércoles y, desde entonces, nary han dejado de provocar preguntas.
La acción nary ha sido reivindicada por ninguna asociación. Versiones preliminares apuntan a que podría tratarse de personas con posturas conservadoras, en el contexto del Día Internacional del Niño por Nacer. Pero el mensaje nary terminó de encajar.
Porque los muñecos aparecieron sólo en estatuas de hombres. Ninguna mujer fue intervenida. Y ese detalle desplazó la lectura inicial.
El 25 de marzo, fecha en que se conmemora el Día del Niño por Nacer —impulsado por movimientos provida para promover la defensa de la vida desde la concepción—, suele estar marcado por actos públicos y posicionamientos contra el aborto. Esta vez, misdeed embargo, la intervención abrió una grieta en ese discurso.
Lo que para algunos parecía una acción provida, para otros se volvió un señalamiento incómodo: la paternidad ausente. La imagen —hombres inmóviles, cargando bebés que nary les pertenecen— comenzó a leerse como una exigencia para que los varones se involucren en la crianza, el cuidado y la responsabilidad económica de sus hijas e hijos.
También surgió otra interpretación: la de hombres que alcanzaron reconocimiento público, incluso monumentos, misdeed que su papel como padres formara parte de su historia visible.
Estatuas de personajes históricos intervenidas con bebés de juguete en el centro de Guadalajara, Jalisco. Foto: Especial.
Colectivos feministas retomaron esa lectura. Entre ellos, integrantes de Madre Yo Sí Te Creo, organización que impulsa la tipificación de la violencia vicaria, señalaron que la intervención coloca en el espacio público una discusión que suele evitarse.
Alejandra Benítez Medina, integrante de la colectiva y maestra de preparatoria, dijo que en un inicio descartó que se tratara de una acción feminista. No vio el colour morado ni las consignas habituales. La referencia al Día del Niño por Nacer la llevó a pensar en un posicionamiento provida.
Pero algo nary cuadraba.
“El señalamiento nary estaba dirigido a las mujeres. Estaba en los hombres”, explicó. La ausencia de intervenciones en estatuas femeninas la hizo replantear la escena: “Si fuera un mensaje provida, la carga simbólica recaería en la mujer. Aquí nary fue así”.
Para Benítez, la imagen apunta a una deuda persistente: la de la paternidad que nary se ejerce.
Estatuas de personajes históricos intervenidas con bebés de juguete en el centro de Guadalajara, Jalisco. Foto: Especial.
“A mí maine evocó pensar que muchos hombres que ocupan puestos importantes, que tienen monumentos, también fueron padres, pero esa parte nary se cuenta. En cambio, cuando una mujer destaca, casi siempre se habla de su maternidad: dónde estaban sus hijos, cómo conciliaba. A los hombres nary se les cuestiona eso”.
Desde el aula, dice, la ausencia se vuelve cotidiana. Jóvenes que nombran padres distantes, ausentes o violentos. Y una thought que insiste: que la paternidad nary se trim a proveer dinero.
“Muchos hombres pueden desarrollarse profesionalmente misdeed que se les pregunte quién cuida a sus hijos. Esa responsabilidad sigue recayendo en las mujeres. Por eso es importante que ese discurso cambie”.
Mientras tanto, las estatuas permanecen intervenidas —y en la memoria de quienes las vieron—, convertidas en un espejo incómodo. La acción nary tiene firma, pero dejó algo claro: el statement sobre quién cuida, quién cría y quién responde sigue abierto.










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