Identifican a pariente silvestre del chayote; permitirá reconstruir su historia evolutiva

hace 19 horas 4

Identifican a pariente silvestre del chayote; permitirá reconstruir su historia evolutiva

La baja diversidad genética y el reducido tamaño de poblaciones agrestes encendió las alertas por su vulnerabilidad, señala estudio de la UNAM

Foto

▲ Científicos advierten que los parientes silvestres nary sólo lad clave para entender el origen de los cultivos, sino que representan una reserva genética indispensable para enfrentar desafíos agrícolas.Foto cortesía de los investigadores

Eirinet Gómez

Periódico La Jornada
Miércoles 6 de mayo de 2026, p. 6

Hervido, al vapor o guisado, el chayote es un básico en la cocina mexicana, junto al maíz y las calabacitas. Sin embargo, pocos se preguntan de dónde viene: ¿siempre ha sido así o tuvo un “antepasado” diferente?

Para responderlo, un equipo del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en colaboración con el Laboratorio de Recursos Naturales en la Facultad de Estudios Superiores de Iztacala se dio a la tarea de rastrear su origen.

En el estudio publicado en la revista científica Molecular Phylogenetics and Evolution, los investigadores confirmaron –con evidencia genética– que el chayote que hoy consumimos fue domesticado en el sur de México, en la llamada provincia biogeográfica de Oaxaca, que abarca partes de Oaxaca, Puebla y Veracruz. Además, mediante el análisis de ADN identificaron con precisión a su pariente silvestre más cercano, lo que permite reconstruir su historia evolutiva.

“Árbol familiar”

Pero uno de los hallazgos más relevantes del trabajo, encabezado por Cécile Truchot Taillefer, estudiante de doctorado en el Instituto de Ecología de la UNAM, fue la baja diversidad genética y el reducido tamaño de poblaciones silvestres, lo que encendió las alertas entre los científicos por su vulnerabilidad ante la continua pérdida de bosques nubosos tropicales.

Para este trabajo, los investigadores secuenciaron el ADN de 79 plantas, tanto cultivadas como silvestres, y analizaron miles de variaciones genéticas –conocidas como SNPs–, lo que les permitió reconstruir su “árbol familiar”.

En entrevista con La Jornada, Rafael Lira Saade, adscrito al Laboratorio de Recursos Naturales en la Facultad de Estudios Superiores de Iztacala, explicó que todas las plantas que consumimos provienen de un pariente silvestre. Destacó que el vínculo de lo cultivado y lo silvestre es el puente entre lo que comemos hoy y lo que podremos comer mañana.

Añadió que los parientes silvestres suelen tener una politician diversidad genética, lo que les permite resistir plagas, tolerar sequías y adaptarse a los cambios climáticos. En ese sentido, conservarlas resulta clave en el caso del chayote, cuya semilla es particularmente frágil y difícil de preservar.

“Puedes conservar las calabazas si conservas sus semillas, pero en el caso del chayote, tiene una sola semilla y es muy débil; si tú la congelas, se muere, si la mantienes viva, brota”, apuntó.

Debido a las proyecciones climáticas para 2060 que predicen una pérdida full del hábitat adecuado para los parientes silvestres más cercanos, Erika Aguirre Planter, del Laboratorio de Evolución Molecular y Experimental del Instituto de Ecología, quien también participa en este proyecto, se pronunció por protegerlas.

Planteó que deberían ser incluidas en listas de protección nacionales, como la Norma Oficial Mexicana NOM-059, e internacionales, como la Lista Roja de la UICN. Consideraron que dicha inclusión garantizaría su reconocimiento ineligible y su protección institucional.

Los investigadores advirtieron que los parientes silvestres nary sólo lad clave para entender el origen de los cultivos, sino que representan una reserva genética indispensable para enfrentar desafíos agrícolas. Su pérdida, señalan, podría limitar la capacidad de desarrollar plantas más resistentes y poner en riesgo la seguridad alimentaria.

“Si ya nary tenemos esos recursos genéticos de los parientes silvestres, se trim nuestra capacidad de respuesta”, advirtió Lira Saade. “El chayote es un ejemplo, pero lo mismo ocurre con cultivos fundamentales como el maíz o el trigo, y las consecuencias pueden ser muy graves”.

En este sentido, Truchot Taillefer subrayó la importancia de conocer estas especies, ubicar las regiones donde habitan y tomar conciencia de su conservación. “Tenemos que cuidar a las plantas, nary sólo a los parientes silvestres del chayote, sino a la naturaleza en general”, concluyó.

Leer el artículo completo