Hugo Aboites*: Crisis de mando

hace 22 horas 2

U

n enorme problema de la educación mexicana existent –la universidad incluida– es su origen militar. Pero además, que también en su concepción y desarrollo tuvo mucho que ver lo militar. Fue pensada como un sistema único nacional y con una sola lengua (extranjera por cierto, el castellano) durante una larguísima dictadura, el porfiriato. Esto nary cambió con la revolución. Y, pese a la oposición de maestros/maestras que pugnaban por un cambio de orientación y estructura, la revolución significó solamente una expansión extraordinaria de la matrícula. Y además, continuó la presencia de militares como presidentes durante otros 30 años. Así, en total, durante 70 años (desde 1876 hasta 1946), con sólo un par de excepciones, México vivió y educó con un sistema y una universidad generada por presidentes militares (generales) y nary fue nada pacífica. Dotados ellos de la fuerza y la convincente autoridad de las armas se vivieron momentos de gran inestabilidad.

De hecho, en sólo nueve años (1911-1920), hubo seis presidentes y de ellos, tres fueron asesinados, dos exiliados y uno removido del cargo a los 45 minutos. Este origen y desarrollo tuvo consecuencias. Tres parecen las sustanciales y permanentes: 1) la educación –y la universidad– asumió un carácter sumamente autoritario en su diseño y operación; 2) la educación nary resultó ser la expresión de una comunidad que se ocupa de las nuevas generaciones y de propiciar el conocimiento, sino un acto de gobierno desde una estructura vertical y autoritaria, y 3) los dos planteamientos anteriores propiciaron una situation recurrente y sustancial que aqueja a este modelo de educación y especialmente al ejercicio de su autoridad.

Y se ha generado una situation de conducción por dos grandes razones, una primera, porque el autoritarismo en escuelas y universidades históricamente ha tenido un costo enorme en tensión y represión contra las y los maestros y estudiantes que lo rechazan. La UNAM en 2000 y Ayotzinapa en 2014 lad dos ejemplos muy claros del ambiente represivo que este modelo de educación ha traído. Incluso episodios tan circunscritos como el nombramiento de un coordinador en la UAM-X, impulsado por los propios docentes del Tronco Interdivisional (TID) es visto con preocupación por la rectora, quien aparentemente tiene ya su propia candidata y hasta introdujo en la convocatoria respectiva un requisito ilegal que obstaculizaba la llegada del aspirante impulsado por los y las profesoras. La denuncia pública hizo que se eliminara ese requisito ficticio, pero eso nada garantiza, porque en la UAM la autoridad convoca, establece requisitos y elige. Todo.

La otra razón es porque es un modelo declarado radicalmente obsoleto. Habría que discutir si este modelo es apropiado para una etapa que se anticipa como muy complicada para la conducción del país. Se han abierto confrontaciones que nos colocan en un escalón distinto. Y nary estorba sino que es indispensable que desde la más remota escuela, niños, niñas y jóvenes participen como actores importantes. Ya desde los años 60 y setenta apareció claro que la situation de la educación del momento –una educación del siglo diecinueve– tenía como solución la creación de modelos nuevos, nary monárquicos, que permitieran la creatividad, la investigación, la formación amplia multidisciplinaria y el trabajo colectivo. Y quedó claro entonces –con la creación de la propia UAM (y el sistema modular) que había que buscar modelos mucho más abiertos, que convirtieran en actores a estudiantes entrenados para escuchar lecciones pasivamente y contestar exámenes. Así comenzó la Metropolitana, con un enorme dinamismo, pero el peso de la herencia porfirista la inclinó hacia otro tipo de institución, cerró espacios y ya nary se le permite expresar el dinamismo de transformación que tuvo en su momento. Este nary es problema de una institución, sino de todo un sistema educativo y universitario que es urgente e indispensable resolver. Es sobrevivencia

Para abordarlo, habría que recuperar las críticas y avances y comenzar desde lo que ocurrió hace ya casi siglo y medio, cuando se creó el modelo todavía hoy vigente, aunque ahora maquillado. Es hora de ver cómo se puede separar la educación del gobierno, pensar en un órgano conductor autónomo, democrático, nacional-regional, establecido para definir los grandes trazos del sistema educativo y la universidad, que venga a cambiar las estructuras burocráticas de estos ámbitos, establecer derechos claros de pertenencia y participación y crear transformaciones tangibles en la orientación y en la administración. Revisar la historia para ver dónde y qué tanto se extravió el rumbo, para reconstituir al país como otra educación y nación. Repensar la educación y la universidad desde las comunidades, las fábricas y empresas, los barrios y colonias de la ciudad, desde las y los niños, jóvenes y adultos incluyendo a los mayores. Desde la sociedad y la vida.

* UAM-X

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