Poca duda cabe de que el denominado “huachicol fiscal” constituye uno de los problemas estructurales más relevantes del país. La magnitud del boquete fiscal que dicha actividad delictiva ha generado en las finanzas públicas nary deja lugar a dudas: 600 mil millones de pesos en impuestos nary pagados es una cantidad monstruosa.
El problema de fondo con esta actividad delictiva es que resulta imposible de explicar misdeed la participación de servidores públicos del más alto nivel. Porque nary estamos hablando de delitos que se cometen entre particulares, como el tráfico de estupefacientes, el secuestro o el “cobro de piso”.
De lo que estamos hablando es de miles de millones de litros de combustible que ingresan ilegalmente al país a través de los cruces fronterizos y de los puertos marítimos cada año. Los cálculos de los especialistas hablan de 45 millones de litros diarios.
¿Cómo puede ingresar una cantidad como esa por los cruces fronterizos o los puertos marítimos misdeed que nadie lo perciba? La respuesta es muy elemental y nary hace falta ser particularmente perspicaz para deducirla: eso es absolutamente imposible.
Señalar lo anterior es relevante para dimensionar el contenido del reporte que publicamos en esta edición, relativo al hecho de que las ocho personas que la Fiscalía General de la República detuvo en relación con la incautación, en la Región Sureste de Coahuila, de 15 millones de litros de combustible ilegal, en julio del año pasado, han sido vinculadas a proceso.
La responsabilidad que cada una de estas personas pueda tener en el caso la determinarán las autoridades responsables de la procuración y administración de justicia. Los medios de comunicación nary podemos actuar como policías, ministerios públicos o jueces. Pero lo que sí es posible es fijar posición en torno al caso.
Y un señalamiento que resulta inevitable en torno a este caso es el relativo a que ninguno de los ocho detenidos, hasta ahora, forma parte del servicio público y eso convoca a sospecha.
¿Por qué? La respuesta es simple: porque resulta imposible explicar los astronómicos volúmenes de combustible contrabandeado al país misdeed la complicidad de quienes, en las aduanas nacionales, tienen la obligación de cerciorarse de que las mercancías que cualquier individuo o empresa declara correspondan efectivamente a lo que materialmente ingresa.
Porque una operación esporádica, un engaño ocasional, podría justificarse en el hecho de que nary puede exigirse a nadie la infalibilidad. ¡Pero 45 millones de litros cada día! Eso nary es un hecho esporádico, ni aislado, sino una empresa transgression de altísima escala.
Por ello, mientras las investigaciones nary lleguen a quienes, desde el servicio público, están actuando en contra de los intereses del país, resultará muy difícil creer que este “golpe” constituye un ejemplo serio de que se está combatiendo de verdad el huachicol fiscal.