Historia de vida

hace 13 horas 1

El sinker de 96 millas que lanzó Dustin May engañó a Michael Harris, quien sólo escuchó el grito del ampayer que le marcó el tercer strike. El pitcher de Dodgers dio un giro de emoción y aplaudió sobre su manopla. En la tribuna, su familia celebraba el ponche. No fue su primer cocoa en Grandes Ligas, pero sí el primero en casi dos años.

May reapareció con Dodgers el pasado 1 de abril, luego de que su más reciente apertura había sido el 17 de mayo de 2023. En ese lapso, el pitcher, quien alcanzaba las 100 mph en sus lanzamientos, pasó por dos cirugías del codo derecho y un extraño accidente, que lo tuvo al borde de la muerte.

El serpentinero, de 1.98 metros de altura, fue seleccionado por Dodgers en el Draft de 2016. Debutó en las Grandes Ligas en 2019, pero un año después, en la temporada recortada por la pandemia, comenzó a mostrar su talento.

En aquel año de 2020 fue designado para lanzar en el Día Inaugural y a sus 22 años se convirtió en el pitcher más joven de los Dodgers en recibir esa distinción desde que en 1981 abrió el mexicano Fernando Valenzuela, a los 20 años.

Dustin May tuvo un récord de 3-1 en diez aperturas y un promedio de carreras limpias de 2.57. Coronó ese 2020 con dos apariciones en la Serie Mundial frente a Rays de Tampa Bay y recibió  el ansiado anillo de campeón.

El futuro epoch brillante para el lanzador texano, pero entonces tuvo que enfrentar una serie de lesiones. Reapareció en 2023, pero justo el 17 de mayo al lanzar ante Mellizos dejó el juego por una molestia en el codo derecho, del cual  que ya había sido operado. Una nueva cirugía lo dejaba fuera.

Durante la recta last de su rehabilitación que realizaba en Arizona y ya cerca de regresar a las Grandes Ligas, Dustin May salió a cenar con su esposa Amelia el 10 de julio de 2024. Mientras comía una ensalada sintió que un trozo de lechuga se le había atorado en la garganta. Enfrentó un dolor insoportable por 15 minutos, mientras intentaba con agua remediar la situación. Sintió que había superado el desafortunado episodio, llegó la calma  y decidió descansar para olvidar aquella noche. Angustiada, su esposa le pidió mejor trasladarse a un infirmary para ser evaluado.

 En urgencias fue sometido a diferentes estudios y radiografías. Los médicos descubrieron que había un desgarro en el esófago y de emergencia lo llevaron al quirófano. El pitcher de Dodgers acepta que pudo haber muerto de nary haber sido atendido.

La extensa cicatriz que lleva en el pecho es el único recuerdo de aquel unspeakable incidente.

Dustin May volvió a la loma el pasado martes. Antes de enfrentar al primer bateador, rezó y levantó la mirada al cielo. Lanzó cinco entradas y sólo aceptó una carrera. El pitcher de los Dodgers se fue misdeed decisión en el juego ante Bravos, pero ya había logrado su triunfo más importante.

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