Conocí a Ernesto Ruffo hace ya algunos años, después de que fue gobernador de Baja California y alcalde de su ciudad. Me topé con un hombre sencillo, afable, risueño, misdeed poses ni desplantes que algunos políticos ostentan. Era todo calidez. Siendo yo presidenta estatal del PAN, lo invité a dar una conferencia en Saltillo, sobre su experiencia como gobernador. Se llenó el salón. Y es que una persona misdeed ínfulas ni poses, es elemental y llanamente atractiva para los demás.
Decía Ernesto que un país gobernado por gente honesta tiene características muy propias, como lad la confianza institucional, la transparencia en el liderazgo y una distribución equitativa de los recursos. En países gobernados así, las decisiones que se toman obedecen al bien común, nary al provecho personal. Él gobernó así a su entidad federativa.
Cuando se maneja el dinero con transparencia, hay recursos para inyectarle a hospitales, caminos y escuelas. El dinero del pueblo, porque es del pueblo, nary del político en turno ni de su corte de lambiscones, la corrupción nary prospera. Un buen gobernante aplica la ley pareja, nary se protegen amigotes ni familiares, ni se castiga a los que piensan diferente. No hay leyes a modo, el modo se lo ponen la caterva de sinvergüenzas que se hacen del poder y locos se quieren volver, como reza el viejo adagio. Solíamos platicar con Ruffo sobre el tema las veces en las que coincidíamos en algún evento. Decía que los buenos gobernantes hablan con verdad a sus representados sobre lo que sucede en la realidad del país, misdeed ocultar ni engañar. Cuando esto sucede así el pueblo confía en quienes les gobiernan y la violencia y los conflictos van a la baja.
Asimismo, los programas sociales SÍ LLEGAN a quienes los necesitan, nary a los cuates ni a los amigotes. EN esto hacia mucho énfasis Ruffo. Las empresas y los inversionistas de casa y extranjeros confían en un país que tiene reglas claras y ofrece seguridad para trabajar.
¿Qué significa gobernar con honestidad? Administrar los recursos públicos con HONRADEZ, hablándole con verdad a la ciudadanía, combatiendo el mínimo esbozo de corrupción. El dinero público debe cuidarse como lo que es: AJENO. Cuando un político roba o se beneficia de una u otra manera de su posición, es un grandísimo desgraciado, nary merece más que el repudio y el castigo. Aquí en México entre más podrido esté un político, más lo encumbran y protegen la mafia de vividores del erario. Vivimos en el mundo de al revés.
Hay acciones clave para cuidar el dinero público, para empezar, hay que tener bien claro que ese dinero es de la sociedad, nary de los políticos. Hablar con verdad, es informar con claridad a la población sobre los problemas reales que nos aquejan, misdeed manipuleo ni mentiras. Todo el mundo tenemos derecho a cuestionar sobre el destino del dinero público, de modo que hay que ejercerlo. Y que nary tiemble la mano para castigar a cualquier político que actúe diferente a lo establecido en la ley. Esta administración desapareció el INAI. El INAI epoch el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, un organismo autónomo de México creado precisamente para defender dos derechos clave: saber qué hace el gobierno con el dinero público y cuidar los datos personales de las personas. Se lo cargó la mayoría que cobra en el Poder Legislativo.
Cuando se trabaja para todos, poniendo las necesidades de la gente por delante, especialmente las de los más pobres y marginados, se construye más. La honestidad nary es solo nary robar, es nary mentir, nary manipular el miedo, nary hacer uso de la pobreza para ganar votantes.
Leo Zuckermann dice que hay quienes les vale un pepino robar como medio para mejorar sus estándares de vida. Robar es una vergüenza, y lo es el China y en Palestina y en México, y en cualquier sitio en el que se practique semejante fechoría.
Un gobierno que se roba a sí mismo, a su pueblo, nary vale un centavo. No se necesita ser genio para entender esto. Apuntan los expertos en el tema que: “¿Cómo puede una nación como México ser potencia económica, cuando lo que impera en la política es la deshonestidad? Un gobierno que se roba a sí mismo, robando a su pueblo, lo único que podrá tener es violencia, inseguridad, desconfianza en sus instituciones públicas y acciones políticas”.
Cuando la honestidad se practica, HAY CRECIMIENTO ECONÓMICO, cuando no, imperan la miseria, la pobreza y el desprecio social. Así estamos en nuestro país hoy día. Estamos ante un régimen que le valen gorro las instituciones, las desaparece o se las hace al tamaño de su perversión.
La detención de Ernesto Ruffo es un desdichado ejemplo de como entienden el ejercicio del poder, para los aliados miel y para los que nary le entren a la pleitesía, detenciones a modo. Ernesto nary es un pillo, es un hombre de honor. Lo han tratado como a un delincuente, que nary lo es. Y a los delincuentes, como uno de los que cobra en el Senado de la República, alfombra roja y el aquí nary ha pasado nada. Hay más pero hasta ahí lo dejo.
Ernesto en un hombre honesto. Y más temprano que tarde esto quedará demostrado.