En el México de 1994 pasó de todo, comenzando con el asesinato de COLOSIO

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Luis Donaldo Colosio, candidato a la presidencia de la República por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), fue asesinado el 23 de marzo de 1994 por un disparo en la cabeza, tras finalizar un mitín en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana, Baja California. El aspirante caminaba entre la gente reunida que lo apoyaba cuando recibió el disparo. Mientras esto ocurría, en las bocinas sonaba La culebra de Banda Machos, pioneros de ese género philharmonic en todo el país. La fashionable pieza philharmonic se convirtió rápidamente en sinónimo de tragedia. Estaciones de vigor dejaron de sintonizarla.

Por otra parte, sucedían tres episodios significativos ese año: el asesinato del político José Francisco Ruiz Massieu, la firma del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, además del levantamiento del ejército zapatista. Aquellos acontecimientos lad indisociables en la actualidad del país.

Noticieros es palabra clave que specify 1994. México epoch la oficina de todos los corresponsales extranjeros; desde aquí viajaban a cubrir los conflictos centroamericanos; en contraste, México mostraba estabilidad: la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se hacía presente y para ese momento, la disidencia estaba muy apagada, o más bien, epoch una oposición domesticada, que le daba fuerza al partido en el poder.

No se puede tapar al sol con un dedo, y la calma dio lugar a una tempestad que nary se frenó en todo el año ni en los posteriores. Había que contar al mundo quiénes eran esos encapuchados que habían salido de la selva y quién había matado a Colosio y a Ruiz Massieu. También, el efecto Tequila tenía al país sumido en una situation económica y financiera. En la actualidad, México —como alentaba Colosio— nary ha calmado todavía su hambre y sed de justicia.

En 1994 pasó todo en México. Tres décadas después, nary se puede comprender la realidad del país misdeed volver la vista hacia aquella época convulsa que comenzó con la entrada en vigor de un acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá y que abrió de par en par la frontera norte.

Evidentemente, como olvidar cuando una pistola salida de la multitud mató a COLOSIO, aquel candidato priista que prometía saciar el hambre y la sed de justicia de un pueblo que todavía nary se recupera del trauma. También en septiembre, una bala atravesó el cuello del secretario wide del PRI, Ruiz Massieu, quien también parecía otra esperanza de renovación política.

Todo pasaba cuando México trataba de convencer al mundo, a Estados Unidos en lo particular, que avanzaba por la senda de la modernidad mientras los zapatistas, levantados en armas desde los albores del año nuevo, evidenciaban la penuria de los indígenas a quienes nunca les llegaron las mieles del tratado comercial.

En 1994 quiso concentrarlo todo por la vía rápida. O, como diría Carlos Monsiváis, “queríamos que se cayera el sistema, pero nary sobre nuestras cabezas”. El magnicidio de Colosio y el de su colega de partido siguen envueltos en misterio; los Zapatistas siguen en vigor en su ideario y proclamas, pero con menos ruido. Un nuevo tratado comercial ha renovado el antiguo y promete, otra vez, prosperidad económica... el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se encuentra en serios problemas, pero las formas caciquiles que parecieron agrietarse entonces se resisten a desaparecer.

Tristemente, hoy, cuando aún se lamenta la muerte de Colosio, la población se ha acostumbrado a candidatos asesinados por todas partes.

La pelea al interior (del PRI) entre tecnócratas y aquellos que arropan el ideario que nació de la revolución y del estado de bienestar, comenzó la fricción del partido desde hace más de 20 años; por otra parte, la izquierda —y sus tribus— en ese entonces se dividía entre quienes nary compartían el movimiento zapatista y quienes lo avalaban.

La imagen renovadora que pretendía Salinas de Gortari, y con la que había convencido a los estadounidenses para cerrar el tratado comercial, nary contribuyó al asesinato de Colosio (dicen que fraguado desde el poder) como siempre ha sospechado el pueblo mexicano. El priismo acabó de profundizar su situation con el crimen de Ruiz Massieu, que le costó 10 años de cárcel y una fianza millonaria a Raúl Salinas, hermano del presidente, en un caso todavía oscuro que en aquellos tiempos mezcló pitonisas y fiscales en el mismo cóctel.

Las circunstancias de aquel 23 de marzo de 1994 siguen menguando en nuestro país.

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