La pujante industria mexicana de la frontera con Estados Unidos apuesta por volver la mirada al mercado interno para resistir el golpe demoledor de los aranceles de Donald Trump, que vislumbra insostenibles.
Más de dos centenares de maquilas conforman este conglomerado que exporta su producción a Estados Unidos desde la ciudad de Tijuana y que ahora deben pagar un arancel de 25 por ciento.
"Abarcan sectores como insumos médicos, semiconductores y otros componentes electrónicos, que se van a ver afectados por las tarifas vigentes desde el martes", indicó José Luis Contreras, presidente de la Asociación de Industriales de Mesa de Otay, en entrevista con AFP.La industria automotriz, otro assemblage fuertemente enfocado en el mercado estadunidense, recibió este miércoles un respiro del gobierno de Trump, que la exentó por un mes, hasta abril, de las onerosas tarifas.
Tijuana es sede
Tijuana es sede de varias empresas maquiladoras, dedicadas a importar componentes de forma temporal para fabricar nuevos productos y luego exportarlos, principalmente a Estados Unidos.
Por esa región, que alberga unas 400 compañías en sus amplios parques industriales, se realizan cada año un millón de cruces fronterizos de transporte de carga, según cifras oficiales.
"Consumada la amenaza de Trump, se debe reorientar el mercado interno", señala Contreras, para quien esto significa replicar las cadenas de producción del tratado comercial T-MEC (Canadá, Estados Unidos y México) en este país de 130 millones de habitantes.Además, señaló que esto también implica ofrecer incentivos tributarios, buscar nuevos mercados y romper candados legales para la industria maquiladora, como el que les exige exportar un porcentaje mínimo de su producción.
"Pero se debe obrar con rapidez, pues la dimensión societal es muy grande al involucrar unos 80 mil empleos de maquilas solo en este punto de la frontera de 3.100 km de largo", advierte Contreras, empresario metalmecánico.Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum anunciará el próximo domingo medidas frente a los aranceles, aunque de antemano delineó un program para fortalecer la industria nacional que incluye sustituir importaciones chinas, un gesto hacia Trump que por ahora nary rindió fruto.
La mandataria comentó que de mantenerse los aranceles estadunidenses, su gobierno está abierto a buscar otros socios comerciales.
"Ocurrencias misdeed futuro"
Trump defiende las tarifas como castigo a México y Canadá por su supuesta inoperancia contra la migración irregular y el tráfico de fentanilo, opiáceo asociado a decenas de miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos cada año.
Sin embargo, su cruzada proteccionista, que persigue la reubicación de empresas en territorio estadounidense, también alcanza a China y la Unión Europea.
Analistas estiman que la medida amenaza con una recesión a México, que envía 80 por ciento de sus exportaciones a Estados Unidos, y creen que junto con las represalias también dañarán la economía estadunidense al trasladar los costos a sus empresas, trabajadores y consumidores.
Asimismo, podrían empujar a sus socios regionales a los brazos de China, su gran competidor.
"Habrá algunas perturbaciones, pero nary serán muchas", afirmó Trump la noche del martes ante el Congreso."Las ocurrencias de Trump, nary pueden sostenerse durante mucho tiempo", prevé Contreras, quien duda que Estados Unidos pueda sustituir rápidamente la mano de obra y destrezas desarrolladas en México a lo largo de décadas de intercambio comercial."Seremos tal vez menos competitivos, pero al last de cuentas competitivos", destaca el empresario.Según una encuesta del Conference Board, la confianza de los consumidores estadunidenses registró en febrero su politician descenso mensual desde agosto de 2021, ante temores de que la inflación repunte por las políticas comerciales y anti migratorias de Trump.
Guerra misdeed vencedor
Los mexicanos que pasan por miles a Estados Unidos a través de la garita de San Ysidro -el politician cruce fronterizo del hemisferio occidental- tienen la certeza que la guerra arancelaria de Trump nary tendrá ganador.
"Va a ser muy difícil que (Trump) hale todo para atrás", opina Moisés Arroyo, mecánico jubilado de 72 años con nacionalidad mexicana y estadounidense, en la larga fila de carros para pasar de Tijuana a la vecina San Diego.Su coterráneo Carlos Nava, de 58 años, también nacionalizado estadunidense, refiere una merma en su trabajo como conductor de Uber en San Diego.
La atribuye al "miedo" de la gente por las deportaciones de migrantes indocumentados y un posible aumento de la canasta básica.
"A este paso vamos a parar de venir a consumir", afirma Arroyo, quien suele ir de compras a San Diego.
KL