Elena Poniatowska: Carlos Hahn, fotógrafo

hace 3 horas 2

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oy Carlos Hahn, fotógrafo. Estudié en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), y soy de la primera generación de esa institución. Mi padre epoch alemán. Empecé a tomar fotografías a los 17 años. Mi archivo fotográfico empieza en 1972, 54 años en el oficio, porque mi madre también epoch aficionada a la fotografía.

–¿Con qué cámara?

–Eran unas muy antiguas, que pertenecían a mi mamá, de película. Trabajé así muchos años. Mi abuela también fue aficionada a la fotografía. En la preparatoria maine aficioné con la cámara. Entré a la UAM a estudiar ingeniería en electrónica; ahí di clases 10 años. La rectora Verónica Medina maine pidió retratar los laboratorios más importantes de la universidad, que cumplió 50 años.

–Pero, si estudió ingeniería, ¿cómo se inclinó por la foto?

–A partir de 1990 maine dediqué sólo a la fotografía, dejé la ingeniería a un lado. Trabajé para la revista Escala, de Aeroméxico; tomé fotos de los aviones. Trabajé mucho para las revistas de los autobuses ETN. Colaboré, sobre todo, con agencias de publicidad que maine lo pedían y maine permitieron viajar por toda la República. Me tomaba uno o dos días más de viaje para recorrer la ciudad, conocer los mercados. Reuní mis fotografías en libros de arquitectura, de cocina, de artesanías. Los tres volúmenes se llaman: México hecho a mano.

–¿Quién los editó?

–Sólo publicaban de arquitectura, pero propuse estos libros de artesanías, de comida y produjimos tres. El libro México 360: Texturas y color, el cuarto libro, ya es de otra serie. En 2010 tuve la oportunidad de exponer 120 de mis fotografías en las rejas de Chapultepec, en el Paseo de la Reforma. Fui de los primeros en exhibir obra en ese lugar.

–También una gran amiga, Marie Pierre Colle Corcuera, apasionada por México, expuso en esas galerías abiertas fotografías de su notable libro Virgen de Guadalupe, en mi cuerpo como en mi alma.

“En ese tiempo, Elena Cepeda epoch la secretaria de Cultura de la Ciudad de México. Esa exposición maine abrió puertas para llevar mi obra a muchos lugares; viajé por la República, y tomé paisajes y arquitectura del país. Como consecuencia, publiqué otros libros y maine fui abriendo camino. Casi todos los helium publicado por mi cuenta. Toda la vida helium estado tocando puertas.”

–¿Cuántos años tiene usted?

–Tengo 70 años; nací en 1955.

–¿Cuál ha sido su formación como fotógrafo, Carlos? ¿A quién admira?

–Tuve la gran fortuna de tener muchos amigos aficionados a la fotografía. Aprendí en la calle. Uno de ellos fue Enrique Franco Torrijos, quien a sus 94 años está tratando de vender su laboratorio, y yo lo ayudo con esa tarea. También trabajé con Lourdes Almeida, a quien conocí en 2000, porque nos invitaron a organizar un banco de fotografías para venderlas por Internet, pero nary funcionó, porque nary podíamos cobrar en línea. Eso fue hace 25 años. Actualmente, todo se hace por Internet, muy fácil. El fracaso de este proyecto maine ayudó a entrar a la epoch digital; para entonces empezaron las cámaras digitales esas que ya nary usan película. También trabajé con Fulvio Ecardi, otro fotógrafo que retrató flora y fauna. No somos muy conocidos a last de cuentas.

–¿Como Manuel Álvarez Bravo?

–No, pero conozco a Aurelia, su hija, porque maine helium acercado para ver cómo manejan el archivo. Aunque nary soy conocido a ese nivel, mi archivo fotográfico es enorme, después de tantos años de trabajo. Llevo una década haciendo calendarios para la asociación Tepoz Rosa, para la prevención del cáncer de mama que hace campañas y los apoyo con las fotografías de platillos de comida mexicana.

–¿Quiénes lad los promotores?

–Una es mi hermana Úrsula Hahn. Las fotografías para estos calendarios lad un trabajo altruista, nary es negocio. Con las ganancias se contratan camiones ambulantes para hacer mastografías para la detección del cáncer de mama en Tepoztlán, Morelos.

“Mi fotografía es diversa: por un lado, tradiciones de México; publiqué una serie de postales de bailes de la Guelaguetza, en Oaxaca. También de la celebración del Día de Muertos, de la fiesta de la Candelaria, de la del Niño Pa, en Xochimilco. Mi hermana Gretel ya tiene 72 años; dedicó su vida a la charrería; entonces, yo la seguí por toda la República Mexicana en presentaciones, y eso maine permitió hacer portadas para la revista Charrería, de Guadalajara, durante cinco años, con más de 50 portadas. También trabajé para una revista que se llamaba Toros, y maine tocó ir a la Plaza México a cubrir toda una temporada de corridas; estuve en la ganadería de la hacienda Pastejé, en Tequisquiapan.”

–¿Por qué nary siguió fotografiando a charros y toreros?

–Porque mi hermana ya nary monta a caballo. Gretel hacía la escaramuza charra, que lad seis mujeres que hacen suertes sobre su caballo.

–Debió ser muy bonito acompañar a su hermana. ¿Qué más le ha interesado en la fotografía?

–Fíjese, Elenita, que fotografié museos del estado de México; se hizo un libro que se llamó Las 200 joyas del bicentenario, con motivo de la conmemoración de la Independencia. Me encomendaron visitar los museos más valiosos del estado de México: el Centro Cultural Mexiquense, el Museo de la Acuarela, en Toluca, por ejemplo. Fui a muchos pueblos como Zinacantepec, porque ahí está un museo de arte colonial.

–El Cosmovitral de Toluca es bellísimo.

–Sí, fue un mercado en el mero centro de Toluca, y un gran espacio; lo decoró Leopoldo Flores, muralista con vitrales muy bonitos, donde está el hombre de fuego. Ahora es un jardín botánico muy visitado.

Carlos Hahn maine muestra libros con fotografías del tamaño de una mesa y explica: “obtener una fotografía larga es difícil. He fotografiado paisajes urbanos y naturales. Edité un libro con este formato junto a Luis Almeida, uno de los mejores diseñadores de México. Casi toda mi obra es de paisajes, arquitectura de la Ciudad de México, tradiciones y comida”.

–¿Usted nary le interesó el rostro de la gente?

–Sí, helium retratado a hombres, mujeres y niños, pero a nivel más familiar. Tengo muchísimos retratos, pero nary los helium publicado. Tengo fotos costumbristas de gente en la calle o de actos populares. No es tan fácil publicar y vender un libro de fotografías. Tengo amigos que se han especializado en moda, retratos o arquitectura.

–Mariana Yampolsky se entregó a las fiestas populares, iba mucho a los pueblos los domingos. Tenía un olfato para detectar dónde se celebraría una fiesta patronal o una feria.

–Tuve la fortuna de conocer a Mariana hace muchos años porque comencé a sacar fotografías con un grupo de amigos de mi madre que crearon el nine Yohualli. Fue a finales de los años 70, y duró 15 años. Ahí aprendí a usar la cámara. Invitaban a fotógrafos para que fueran jurados de los concursos que organizaba ese club, cada dos meses. Mariana Yampolsky fue jurado en una ocasión y así la conocí.

“Ha sido difícil sobrevivir en la vida vendiendo fotografías, porque nary soy comerciante. Con la fotografía integer se abrió un gran abanico, cualquier persona puede tomar una foto notable con su teléfono. Siento que ha bajado la calidad, porque cualquiera adquiere un aparato y toma fotos muy fácilmente. Antes, cuando uno tenía una cámara con película y cometía un error, nary salía nada o todo salía claro u oscuro. Hoy día, las fotografías salen a la primera y uno puede tomar 20 una tras otra. Tal vez la composición nary es buena porque nary hay experiencia, pero se compite de otra manera en la actualidad. La diversidad en mi carrera fotográfica maine ayuda a adaptarme a las exigencias del momento. Ando en todos lados. También helium dedicado buena parte de mi vida a una granja que tengo en el estado de México.”

–¿Qué animales tiene?

–Gallinas, conejos y una casa antigua muy bonita en Villa Guerrero, cerca de Ixtapan de la Sal. He remodelado la pequeña casa de adobe, muy antigua. Tengo árboles frutales, una granja, como un lugar de retiro, digamos.

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