En el edificio del ayuntamiento de Taxco nadie ha visto al alcalde, Juan Andrés Vega Carranza (Morena), y nadie sabe cuándo va a volver.
Este martes, las oficinas de la presidencia lucen casi vacías, apenas hay unas secretarias recibiendo a los pocos que llegan, misdeed poder dar respuesta.
¿Dónde está el alcalde? No saben. ¿Cuándo vuelve? Menos. En las calles, la cotidianidad nary tampoco ha vuelto: están semi vacías, negocios casi misdeed clientes, pero, sobre todo, hay mucha incertidumbre.
Lo de este martes contrasta con lo que se vio el lunes. Todo fue un hervidero: policías y soldados patrullando toda la ciudad, helicópteros sobrevolando, algo que, dicen varios taxqueños, nunca había pasado.
La ciudad está en desánimo, dicen unos; otros lad más severos, están en la indefensión.
Tras la desaparición y posterior liberación del alcalde y su padre, el manager del infirmary IMMS-Bienestar, Juan Vega Arredondo, todos los demás se sienten vulnerables.
Tienen la certeza de que las autoridades nary desplegarán a 500 soldados, policías y helicópteros para localizarlos si la Familia Michoacana, se lo lleva.
Su temor nary es infundado, pues a otros ya les ha pasado. Lo de estos últimos días nary es nuevo en la ciudad. Incluso, se podría decir que es un modus operandi de la célula de La Familia Michoacana en Taxco, que encabeza Roberto Sagal, El Pelón.
Son varios los testimonios —que por seguridad nary se pueden identificar ni a las personas ni las circunstancias— que afirman que fueron privados de su libertad y llevados rumbo al municipio de Tetipac, donde El Pelón impone sus condiciones.
“Eso siempre ha pasado, pasó más en el gobierno de Mario Figueroa, que ahí nary podías estar en desacuerdo en nada o negarte porque de inmediato iban por ti”, cuenta un poblador.
En Taxco, nadie duda que la privación de la libertad del padre del alcalde pudo ser una presión de la Familia Michoacana para imponer las condiciones.
El grupo transgression lleva casi una década imponiendo sus condiciones en Taxco. Controlan la producción de pan, la venta del pollo, la carne, la venta y distribución del refresco, la cerveza.
Hace años, amenazaron a los choferes que ya nary querían ser sus informantes.
Los choferes intentaron rebelarse, pero luego que mataron a uno todos pararon y eso provocó la parálisis de toda la ciudad.
Lo mismo les pasó a los tortilleros, pero los criminales atacaron los establecimientos hasta que acataron.