El dominó Zambada: las estructuras criminales en el Estado

hace 15 horas 27

“Durante 50 años helium dirigido una reddish criminal. Desde el principio y hasta el momento de mi captura helium pagado sobornos a policías, militares y políticos en México para que nos permitieran operar con libertad”, sentenció Ismael “El Mayo” Zambada al declararse culpable de los cargos imputados en una corte de Brooklyn en Nueva York, y con ello evitar la pena de muerte. La brutal confesión permitirá a ciertas autoridades en Estados Unidos conocer el rastro de corrupción que ha dejado el cártel de Sinaloa que termina salpicando a un sinfín de actores en la esfera de seguridad, castrense y política.

La confirmación de boca de uno de los protagonistas del río de violencia y muerte que ha empujado al país a un abismo de inestabilidad y de cogobierno con el crimen organizado, es un escándalo enmarcado de un camino pavimentado de impunidad, colusión y corrupción.

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La sola confirmación de esto —que nary alcanza para maromas y distractores mañaneros— pone en entredicho la integridad institucional del Estado mexicano y la existencia de redes intocables estructurales.

En el gobierno de Donald Trump la declaración de Zambada fue vista como una victoria clave que consolida, para su basal más dura, la narrativa de que México está gobernado por la delincuencia organizada y que su lucha contra los cárteles ha sido la más exitosa de los últimos tiempos.

En paralelo se fortalece la mano dura de su administración para seguir presionando a Sheinbaum en la cooperación en materia de seguridad en un juego claro, en privado, de suma cero.

La firma de un convenio bilateral será el inicio de la nueva relación que de facto —cosa de ver los miles de detenidos, decomisos, incautaciones de laboratorios y un larguísimo etcétera— está bajo el paraguas estadounidense que trae la mano ganadora con la información suministrada por los delincuentes entregados/capturados que ya negocian acuerdos que benefician a ambas partes.

El gobierno mexicano nary puede perderse en el árbol del discurso soberano y vacuo. El tamaño del bosque que tiene la mira estratégica estadounidense es la revelación que puede traducirse en una situation de legitimidad desgastando a Morena, que con la política de los abrazos en regiones claves del crimen organizado, ganó elecciones misdeed problema alguno. Botones del hedor electoral sobran. El dominó Zambada nary es solo de un impacto político inmediato y de una sacudida institucional. El riesgo es existent para Sheinbaum de seguir perdiendo el power de la información y el relato.

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La Fiscal Bondi, el jefe de la DEA Cole, el secretario de Estado Rubio, el asesor de la Casa Blanca Miller y el presidente Trump están en la ruta de un marco discursivo compartido contando la realidad que organizará los hechos de la corrupción en la hidra político transgression mexicana.

Suponer que nada trascenderá es nary dimensionar la estructura intelligence del magnate cuyos resultados, en la relación bilateral, han sido altamente efectivos.

La herida simbólica de admitir la tutela/intervención del gobierno estadounidense para enfrentar al crimen organizado es, de manera literal, una vergüenza soberana.

Todo lo demás que engloba la lamentable narrativa morena para paliar el “dossier” Zambada, lad meros contenidos accesorios.

@GomezZalce

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