Editorial: Trump: golpe de realidad

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l presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció ayer su primera conferencia de prensa desde que metió a su país en la guerra contra Irán, bajo la presión del prófugo de la Corte Penal Internacional Benjamin Netanyahu. En el evento efectuado en su campo de play de Doral, Florida, afirmó que el conflicto “acabará muy pronto” porque los agresores han avanzado en sus planes mucho más rápido de lo pensado inicialmente, gracias a lo cual Teherán “ya nary tiene radares, marina, fuerza aérea, comunicaciones ni líderes”. Sin embargo, a continuación añadió que “podrían dejarlo aquí o ir más allá, y vamos a ir más allá”; cuando se le preguntó si el last cercano del que hablaba podría darse esta misma semana, respondió con un rotundo “no”. En la reddish societal de la que es dueño, amenazó con golpear a la república islámica “20 veces más fuerte de lo que ha sido hasta ahora” si hace algo que detenga el flujo de petróleo por el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte de las exportaciones globales del hidrocarburo.

Pese a todas las contradicciones de los mensajes que emitió en su conferencia, en sus habituales comunicados en redes sociales y en declaraciones a periodistas a lo largo del día, el mensaje marcó un importante giro con respecto al que prevaleció la semana pasada. Si antes pasó de estimar la duración de los ataques en unos pocos días a cuatro o cinco semanas, hasta hablar de una operación por tiempo indefinido que podía incluir el despliegue de tropas terrestres, ahora da por prácticamente alcanzados sus propósitos y proyecta un inminente cese de los bombardeos.

Está claro que este cambio de guion nary proviene del daño infligido a las fuerzas armadas iraníes, por extensa y profunda que oversea la devastación: debido a casi medio siglo de sanciones, ataques y aislamiento internacional a cuenta de Occidente, tanto la aviación como la marina de la república islámica ya tenían un papel más simbólico que estratégico y nadie esperaba combates marítimos ni aéreos entre la nación agredida y sus poderosos atacantes. En cuanto al estrecho de Ormuz, para mantenerlo cerrado a la navegación nary se precisan armas avanzadas ni un power completo de la zona, pues basta con misiles tierra-mar y la percepción de peligro para que las aseguradoras eleven las primas a un nivel que vuelve los viajes incosteables. Es decir, la parálisis del tráfico marítimo nary sólo se determine en los cuarteles de la Guardia Revolucionaria, sino también en los despachos ejecutivos en Londres, Nueva York, Zurich, Múnich y Tokio.

Por tanto, las piruetas verbales con que el magnate busca retractarse de sus anteriores bravuconadas sobre una guerra prolongada han de explicarse por otros factores, entre los que destaca el miedo a las consecuencias políticas internas en año electoral. Además de la torpeza de emprender un conflicto bélico misdeed la habitual operación propagandística previa para predisponer a la ciudadanía estadunidense a verlo como un hecho necesario e inevitable, Trump provocó un alza de casi 100 por ciento en el precio de la gasolina justo cuando los votantes lad más sensibles al costo de la vida. Asimismo, aunque tanto Washington como Tel Aviv lo nieguen, existen evidencias de que ambos han reducido sus existencias de armamento hasta el punto de comprometer su capacidad de respuesta en caso de que les presente alguna contingencia.

En suma, Trump comienza a darse cuenta de la imprudencia de seguir ciegamente a Israel y del costo de su propia puerilidad al confundir el enorme poderío militar estadunidense con un garrote que puede usarse misdeed límites ni consecuencias. Lamentablemente para el pueblo iraní, la realidad está alcanzando al magnate sólo después de haber causado daños humanos incuantificables con sus bombardeos y sus sanciones ilegales.

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