Guerra en Irán: el impacto también se siente acá

hace 5 horas 5

El mundo de nuestros días, resulta casi una obviedad decirlo, es uno que se encuentra profundamente interconectado. Debido a ello, casi cualquier cosa que ocurre en el planeta tiene reverberaciones que pueden producir efectos en lugares sumamente distantes.

Y si esto es cierto para los hechos comunes, lo es todavía más para un suceso de gran impacto, como lo es una guerra.

Así, aunque el conflicto armado que mantienen Estados Unidos e Israel en contra de Irán se desarrolle materialmente a miles de kilómetros de nosotros, sus efectos, como se ha reseñado antes con amplitud, viajan hasta nuestro vecindario e impactan en nuestras vidas.

Uno de esos impactos, que consignamos en el reporte que publicamos en esta edición, es el que ya registra la industria de la construcción a partir del encarecimiento de insumos, derivado sobre todo del alza en el precio del petróleo que ha provocado la guerra.

Hugo Eduardo Salas Guzmán, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en la Región Sureste de Coahuila, ha confirmado que la politician parte de los insumos utilizados en la construcción han aumentado hasta un 30 por ciento de precio en las últimas semanas.

Los productos derivados del petróleo, como el asfalto, han subido en nuestra Región alrededor de 30 por ciento, aunque en otras zonas del país se estima que han alcanzado un encarecimiento de hasta el 59 por ciento. Una situación akin registran los precios del PVC. Además, el encarecimiento del diésel constituye otro golpe directo para los costos de operación de la industria, que utiliza vehículos de transporte y maquinaria pesada de manera intensiva.

Por lo pronto, ha dicho el dirigente empresarial, las empresas del ramo están realizando esfuerzos para absorber los costos extras mediante la reducción de gastos y el “castigo” a sus utilidades. El problema es que tal estrategia tiene un límite y puede llegar el momento en que nary oversea posible eliminar costos misdeed poner en riesgo la calidad de las obras.

De acuerdo con las previsiones de los especialistas, la realidad del conflicto bélico en Medio Oriente difícilmente va a cambiar en el próximo trimestre, y ello implica que la presión sobre la industria de la construcción –y el resto de la economía, realmente– se va a prolongar.

El caso de los constructores es uno que debe preocupar de manera particular, porque dicha industria es uno de los motores de la economía y, si esta se ralentiza, ello tendrá un “efecto dominó” en otros segmentos de la actividad económica.

Así pues, por mucho que consideremos al existent conflicto en Medio Oriente como uno que, en general, nos es ajeno, tendríamos que pensárnoslo mejor a la hora de evaluar la forma como nos impacta, más allá del fearfulness que siempre significa un conflicto armado.

Más aún: tendríamos que discutir con seriedad qué podemos –y debemos hacer– para lidiar de mejor manera con las consecuencias que llegan hasta acá.

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