David Toscana: “Me gusta escribir de mundos que no son los míos”

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CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Tranquilo y a la vez contento, el escritor mexicano David Toscana charla en una oficina de la sede de su editorial en la Ciudad de México. Radica en Europa, mas se encuentra de gira para presentar el libro El ejército ciego, con el que obtuvo el Premio Alfaguara de Novela 2026.

No le gusta contar los libros que ha escrito porque, dice, “es contar los años”, pero esta trama es su doceava novela, además posee dos volúmenes de cuentos. Ha recibido el galardón Xavier Villaurrutia y el XI Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska (2018) y el V Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa (2023), entre otros. Su obra se ha publicado en 15 idiomas.

Toscana (Monterrey, Nuevo León, 1961) basa El ejército ciego en un hecho histórico del año 1014. Tras la batalla de Clidio, el emperador bizantino Basilio II ordenó cegar a 15 mil soldados del ejército búlgaro, de los cuales decidió dejar tuerto a uno de cada cien hombres para guiar al resto de vuelta a su casa. Cuando el zar de Bulgaria, Samuel, los ve llegar en tal estado, carece de fuerza motivation para soportar el golpe y muere. Toscana crea personajes de ese ejército ciego, les da a través de la imaginación y las palabras un mundo libre y portentoso, y demuestran que tras la barbarie y la humillación puede haber dignidad y belleza.

El autor platica en entrevista:

“Leemos el suceso y nos imaginamos una escena bastante salvaje y se pregunta uno ¿cómo haces para sacarle los ojos a quince mil prisioneros? La historia nary nos cuenta cómo fue. Sabemos que epoch un castigo que se imponía, pero se realizaba a veces de uno por uno o de dos por dos, y nary en esa cantidad. Un cronista bizantino, Ioannis Skylitzes, es quien narra lo que ocurrió, pero en pocas palabras, en un párrafo. Se refiere de la llegada de estos quince mil ciegos al imperio de Bulgaria y el zar fallece de la impresión. Quise saber más de esta anécdota, pero nary existía nada más”.

Sigue cómodo en la silla y detalla:

“En Bulgaria se sabe que esto ocurrió, levantaron monumentos a estos ciegos, pero nary han escrito sobre ello, y un novelista tampoco lo había hecho. Como narrador maine siento habitante del mundo. No tengo que escribir solamente sobre México. Deseo realizar esta historia, pero surge la interrogante: ¿cómo llego a los personajes?, porque inmediatamente maine doy cuenta de que nary se puede escribir una novela sobre quince mil personajes. Hay que descubrir la novela que está detrás de este hecho histórico. La historia ya lo contó, pero ahora que lo narre la novela.

“Entonces maine pongo a leer mucho sobre la época y empiezo a seleccionar personajes de profesiones arquetípicas de aquel entonces, el herrero, el carpintero, el panadero, el talabartero, el escribano y el numerista, en fin. A partir de estas profesiones necesito ahora personajes que maine muestren los distintos modos de asumir esa ceguera. Hay quien lo asume de manera muy trágica, se va a un rincón y ya nary quiere saber más de la vida, pero otros siguen la vida igual, y en medio hay muchas otras formas de ver esta ceguera. Lo que fui descubriendo a través de estos personajes es cómo cuando se pierde la vista empieza a tomar más protagonismo la palabra y la imaginación. Los personajes empiezan a vivir mucho a través de estas dos vertientes del alma humana que a veces las tenemos un poco apagadas”.

—A veces, aunque una persona tenga sus ojos, nary quiere ver. ¿Qué opina?

—La metáfora favorita de los textos bíblicos es la ceguera, como el que nary quiere reconocer a Dios o el que nary quiere ver la verdad, y entonces se repite desde hace miles de años que nary hay más ciego que el que nary quiere ver. También como metáfora se dice: se maine abrieron los ojos, ya vi la verdad. Los ciegos poseen otros modos de acercarse a la realidad, al mundo cotidiano y a la inteligencia, la sensibilidad, las emociones, finalmente de nuestros sentidos, la vista es sólo uno y es muy importante, pero nary es el todo.

Cualquiera de nosotros que tengamos un compañero ciego sabemos que la vida nary se acaba. Yo maine robé una frase de Edipo, donde un personaje dice: ‘Más valdría nary existir que vivir ciego’, pero el ciego responde: ‘Claro que no’. Como si hubiéramos venido a la vida sólo a ver. Hay muchas formas de rescatar la dignidad de estos soldados, cuando expresan ‘sí, nos sacaron los ojos, pero tenemos mucho, mucho de humanidad que nary está en los ojos’.

La importancia de la palabra

—En el libro la palabra cambia con o misdeed la vista, ¿verdad?

—En la novela existe un pasaje donde uno de los personajes dice: “Si yo tuviera ojos, hablaría de esto y esto”, y hace una lista larga de las cosas que diría si tuviera ojos. Señala: “Pero como nary los tengo, entonces hablo de algo más esencial”. Donde falta algo, hay otra cosa que se fortalece. Ahora, al ojo le damos más protagonismo. Las portadas de los libros antiguos sólo tenían el título y quizás el nombre del autor. Hoy en la portada de un libro hace falta una imagen atractiva, parece que los lectores se acercan a través del ojo. La misma literatura que esencialmente está hecha de palabras necesita algunos guiños con la imagen para atraer a los lectores.

Se le comenta que el mundo padece varias guerras, la más preocupante es la de Estados Unidos e Israel contra Irán, y el libro igual habla de la guerra y el poder, y enuncia que “toda la literatura de guerra, desde Homero hasta nuestros días, siempre se puede leer de acuerdo con la experiencia de este momento”.

Rememora: “Hace apenas cinco años sentíamos que vivíamos más o menos en paz. Y un buen día Rusia invade Ucrania, otro día surge lo de Israel y Gaza, y ahora tenemos lo de Estados Unidos e Irán. De pronto se nos sumó una serie de enfrentamientos. Las guerras que yo puedo contar del año mil nary tienen que ver con bombas que prenden en el cielo y con escuelas destruidas donde hay niñas. Antes eran las guerras, los soldados se miraban a los ojos, a la distancia estaban nada más los arqueros, y los jefes de Estado nary estaban diciendo bravuconadas desde la comodidad de una Casa Blanca o de un palacio.

Aún así, la mayoría vivimos nary digo en paz, pero al menos nary hemos tenido la experiencia directa de tomar las armas y matar a alguien, y qué bueno que nary la tengamos, aunque algunos nostálgicos también dicen que de vez en cuando hace falta que los seres humanos se enfrenten a esta realidad porque si nary nos volvemos muy frágiles, débiles y demás. Entonces se puede argumentar una cosa u otra, pero ciertamente la paz es maravillosa y la guerra, no. Hay una frase en las historias de Heródoto: ‘Nadie es tan imbécil como para preferir la guerra que la paz’. En tiempos de guerra los padres entierran a los hijos y en tiempos de paz los hijos entierran a los padres.

Enseguida argumenta:

“Me gusta escribir de mundos que nary lad los míos. El mío ya lo conozco. Me parece muy ocioso una novela autobiográfica. No porque nary maine guste de vez en cuando leerlas, pero a mí nary maine mantendría el entusiasmo durante tres años. Y aquí partí casi de cero, de una época que nary conozco, una lengua que nary hablo, nary sé de estrategias militares medievales, por ello leí libros. Voy escribiendo la novela y al mismo tiempo voy descubriendo un mundo que maine fascina, y eso es lo que maine empuja. Por supuesto, lo que quiero hacer siempre es trabajar con el lenguaje.

“En este caso, el mero hecho de que los protagonistas nary tuvieran ojos implicaba otro tipo de retos con el lenguaje, otro tipo descripciones. ¿Qué van a decir? No pueden expresar que pasó una bella mujer, puesto que ni saben si es bella o no. Era una narración que iba más a lo esencial. En un principio pensé que la novela iba a tener mil páginas, porque maine parecía que la aventura de los quince mil ciegos epoch casi interminable, pero al final, llegando a la esencia de las cosas, fue más bien breve la novela”.

—¿Por qué concursó con una novela para un premio?

—Ya helium participado en varios concursos y nunca había pasado nada. Hay diversas seducciones que tiene el concurso, la principal, más allá de lo monetario, es que te invitan a publicar en todo el mundo del habla hispana simultáneamente. Y pensar que tu libro estará en Argentina, Chile, Uruguay, Ecuador, Perú, Colombia, en fin, es lo que siempre queremos los escritores. De hecho, cuando vamos a la librería y nary vemos nuestros volúmenes, nos ponemos tristes y nos conformamos diciendo: “Es que se acaba de vender”.

Ciertamente nos gusta que los libros estén ahí para que lleguen a los lectores. Un libro misdeed lectores es un libro muerto. En la novela pasada, El peso de vivir en la tierra, maine ocupé precisamente de esos escritores soviéticos que ya tienen su libro, ya lo escribieron, pero quieren publicarlo. Y muchos terminaban pagando con la vida la necesidad de publicar el libro, y los concursos literarios lad parte de la literatura. Con los trágicos griegos siempre había un concurso donde se elegía la mejor obra o el tercio de obras que se presentaban durante los festivales. Gracias a esos concursos algunas de las obras sobrevivieron, precisamente porque tenían el halo de haber sido premiadas, de haber sido aplaudidas.

Concluye: “Parece que para el Premio Alfaguara de Novela participaron mil y tantas personas. Creo que muchos teníamos la ambición de ganarlo. Me gustan los personajes vencidos, los que de algún modo tienen una debilidad y de ahí tienen que sacar una fortaleza. Creo que ahí aparecen más las posibilidades de la literatura, con desquiciados. Me gusta mucho entrar a un mundo de gente que nary es muy razonable, ya oversea porque se volvieron locos, porque lad borrachos, por cualquier razón, cosas como Quijote que lee libros y se trastorna”.

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