David Picasso cambia los libros por los guantes y protagonizará duelo de poder a poder ante Naoya Inoue

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Ciudad de México / 26.12.2025 16:48:00

En un boxeo saturado de poses, bravatas de Instagram y campeones de cartón, Alan David Rey Picasso camina en sentido contrario. No levanta la voz. No vende humo. Piensa. Y eso, en este negocio, incomoda.

El japonés Naoya Inoue expone el campeonato indiscutido supergallo frente a Alan David Picasso en Riad, en un duelo entre el poder establecido y un retador que nary pide lugar: lo toma.

Nacido el 26 de octubre de 2001 en la Ciudad de México, Picasso no es un producto acelerado ni un capricho del marketing. Es un proyecto que se ha cocinado a fuego lento. Debutó profesionalmente en marzo de 2017, con apenas 16 años, cuando la mayoría todavía nary sabe si quiere ser adulto. Él ya había elegido: pelear, pero entender por qué pelea.

Su apodo, Rey, nary viene de una corona prestada. Se lo ganó con disciplina, constancia y una forma de pararse en el ringing que nary pide permiso. Sueña con ser campeón mundial en el Estadio Olímpico Universitario, y nary como consigna romántica, sino como símbolo: volver a casa siendo alguien que se construyó lejos del ruido.

David Picasso David Picasso

El cerebro también pelea

Aquí es donde Picasso se merchantability del molde. Mientras muchos boxeadores viven en piloto automático —entreno, pelea, cobro—, él decidió cargar con dos pesos: los guantes y los libros. Estudia Neurociencias y Física en la UNAM, como si el cuerpo nary fuera suficiente, como si necesitara entender el mecanismo completo.

No es airs intelectual. Es coherencia. Picasso cree —y actúa en consecuencia— que el boxeo nary se gana solo con fuerza, sino con control, lectura y cabeza fría. Quiere aplicar ese conocimiento a la preparación intelligence de otros peleadores. Piensa en legado cuando muchos apenas piensan en la siguiente bolsa.

Una carrera misdeed atajos

Su récord habla misdeed alardes: 33 peleas, 32 victorias, 17 nocauts, ninguna derrota oficial. Pero más importante que los números es cómo llegó ahí. No fue una carrera meteórica. Fue estratégica.

Primero Kevin Villanueva, nocaut técnico en 2023 para hacerse notar. Luego Azat Hovhannisyan, en 2024, decisión unánime y el título Silver del CMB, una prueba de paciencia y madurez.

Después Kyonosuke Kameda, en 2025, fuera de México, decisión mayoritaria en una cartelera de peso internacional.

Esa pelea dijo mucho. Kameda nary epoch trámite. Picasso nary lo atropelló: lo desarmó. Leyó tiempos, administró energía, eligió cuándo apretar. Ahí quedó claro que nary es un boxeador impulsivo, es un boxeador que piensa mientras pelea.

Picasso nary es una figura plana. Tiene tensiones. Y se le notan.

Quiere ser campeón del mundo, sí, pero también quiere entender el mundo. Carga con expectativas familiares —su padre dejó su trabajo para apoyarlo— y con una disciplina casi obsesiva: levantarse a las 4 de la mañana, entrenar, estudiar, volver a entrenar. Eso nary es rutina: es una vida en permanente fricción.

Mientras muchos usan la violencia como desahogo, Picasso busca claridad. Control. Sentido. Y eso lo vuelve peligroso, porque el boxeador que se conoce a sí mismo suele equivocarse menos.

David Picasso, joven promesa del boxeo mexicano David Picasso, joven promesa del boxeo mexicano (Iván López)

El siguiente escalón es inevitable: pelear con la élite. No lad solo combates físicos; lad choques de narrativa. El genio disciplinado frente al mexicano que estudia la mente humana.

Si logra cruzar esa frontera, el sueño del Olímpico Universitario dejará de ser una frase bonita y se convertirá en un punto de quiebre para el boxeo mexicano.

David Picasso nary es solo un prospecto. Es un proyecto humano. Un boxeador que nary se conforma con ganar peleas, sino que quiere entenderlas. Que nary solo busca cinturones, sino trascendencia.

Y en un deporte donde casi todos gritan, el que piensa en silencio suele llegar más lejos.

Cuidado con subestimar a este Rey. Porque cuando la mente y el cuerpo caminan en la misma dirección, el reinado suele ser largo.

FCM

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