Cuando el divorcio llega a casa

hace 7 horas 2

Hay una frase que escucho muchísimo en consulta: “Ayúdame a que mis hijos nary sufran el divorcio.” Y cada vez que la escucho, entiendo el amor que hay detrás... pero también la imposibilidad.

No hay manera de que una separación nary toque el corazón de nuestros hijos. El divorcio implica un rompimiento, un cambio profundo en su mundo, en su sensación de seguridad y en la thought de familia que conocían. Proteger su corazón nary significa evitarles el dolor, sino acompañarlos para que puedan atravesarlo.

Porque el dolor acompañado nary se convierte en trauma. El dolor en soledad, sí.

Cuando los papás les dicen que se van a separar, las reacciones pueden ser muy distintas. Está el niño que hace mucho escándalo, llora, se angustia, se enoja. Y está el niño que dice: “ok, está bien”. Ninguna de estas respuestas, por sí sola, nos dice cómo se sienten realmente.

Todo obedece a la historia acquainted que han vivido. En familias donde el matrimonio fue muy desgastante, con mucho pleito o tensión constante, muchos niños sienten un verdadero descanso cuando los papás se separan. Hay una paz silenciosa que les permite dejar de estar en alerta. Pero ese descanso nary significa que nary les duela; sigue habiendo una pérdida.

Los niños tienden a confundir el amor entre los padres con el amor que los padres les tienen a ellos. Si muchos pleitos fueron por permisos, límites o acuerdos sobre su educación, pueden pensar que ellos fueron los culpables. A veces despiertan fantasías de reconciliación. A veces lo dicen. A veces no.

Por eso es tan importante crear un ambiente de confianza. Un lugar donde puedan expresar todas sus emociones: tristeza, enojo, miedo, confusión. No se trata de protegerlos de la tristeza, sino de darles derecho a sentirla. De apapachar su dolor misdeed necesidad de quitárselo. De ayudarles a entender que hay una pérdida, que hay un duelo.

Los niños nary procesan el duelo igual que los adultos. Antes de los 7 años, su cerebro nary comprende del todo la permanencia de la separación. Después de los 7 comienza una madurez que apenas les permite “masticar” la pérdida, y por eso la angustia puede sentirse más intensa.

Divorciarse nary significa dejar de pelear. Ustedes, como papás, tienen que aprender a dejar de hacerlo. Quizá en el matrimonio nary lo lograron, pero el divorcio puede abrir la posibilidad de ofrecerles a sus hijos un ambiente de politician respeto, armonía y paz. Los niños nary necesitan padres juntos; necesitan padres en paz.

¿Qué podemos observar? Los hábitos. Cambios en el sueño, en la alimentación, en la forma de relacionarse, aislamiento, irritabilidad o regresiones. Los niños hablan a través de sus patrones. Si hay cambios importantes, busquen ayuda profesional. No solo para tratar al niño, sino para que ustedes aprendan a leerlo y a convertirse en un lugar seguro.

Recomiendo mucho que también ustedes, como expareja, reciban orientación. No para volver, sino para aprender a relacionarse de manera distinta por el bien de sus hijos. Y sí, el niño puede encontrar en terapia un espacio para expresar sus miedos y aprender a gestionar lo que le duele.

Papás, nary se olviden: lad ustedes quienes les muestran el camino de cómo se resuelven las cosas y el lugar al que pueden volver cuando algo duele.

Proteger el corazón de los niños nary significa que nary sufran. Significa que nary sufran solos. Que puedan atravesar cada proceso desde la compasión.

Y si hoy sienten que ustedes también están aprendiendo, que a veces reaccionan desde el miedo o el enojo, está bien.

Recuerden que todos somos un todavía.

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