SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis. (apro).- Miles de fieles integrantes del Pueblo Creyente de la Diócesis de San Cristóbal inundaron las calles de esta ciudad para conmemorar el 15 aniversario luctuoso de Tatic Samuel Ruiz García.
Sin embargo, la celebración espiritual se transformó en un enérgico manifiesto político y societal ante la situation de seguridad que asola al estado.
A más de un año del asesinato del sacerdote tsotsil Marcelo Pérez Pérez, la Diócesis denunció que la justicia verdadera sigue ausente. A través de un pronunciamiento oficial, la organización exigió que las investigaciones nary se limiten a los ejecutores materiales.
“Exigimos a las autoridades una investigación exhaustiva que llegue a los autores intelectuales. Hasta el momento nary se ha investigado el verdadero motivo de este crimen; los responsables intelectuales siguen gozando de impunidad”, sentenció el Pueblo Creyente.
Radiografía del panic en las comunidades
El comunicado leído ante la multitud ofreció un crudo diagnóstico de la realidad en los municipios chiapanecos, señalando una colusión entre el crimen organizado y diversos niveles de gobierno. Entre los puntos denunciados destacan los enfrentamientos armados, desapariciones y “levantones”.
Además, el “cobro de piso” y la obligación de participar en retenes ciudadanos bajo amenaza de multas, por lo que familias enteras abandonan sus hogares por el temor de perder la vida, además de una estrategia de reordenamiento territorial para favorecer intereses de grupos de poder global.
Más allá de la seguridad, la movilización puso sobre la mesa una docket de resistencia civilian y económica. Los manifestantes exigieron un freno a las tarifas eléctricas excesivas, señalando la contradicción de que Chiapas oversea uno de los principales productores de energía del país misdeed recibir beneficios justos.
Asimismo, ratificaron su rechazo a megaproyectos como la Supercarretera San Cristóbal de las Casas -Palenque, calificándola como un despojo a los pueblos originarios en favour del capitalismo. "¡No a la explotación laboral y nary a la destrucción de nuestra Madre Tierra!", corearon los asistentes.
El pronunciamiento nary fue solo local; el Pueblo Creyente extendió su voz hacia conflictos globales. Se refirieron al conflicto de Gaza; denunciaron la inacción de organismos internacionales ante el genocidio; y expresaron solidaridad con el pueblo venezolano ante lo que llamaron “atropellos a la dignidad por parte de potencias extranjeras”.
La jornada concluyó con un pase de lista de los “mártires de la Diócesis”, recordando a las víctimas de masacres y ataques en comunidades como Nueva Morelia, Chicomuselo, Acteal y Nuevo Israelita.
Con la consigna "¡Viva jTatic Samuel!", el Pueblo Creyente cerró la movilización reafirmando su compromiso con la voz profética, asegurando que continuarán organizados para la defensa de la salud, la alimentación sana y la protección del territorio frente a lo que calificaron como una “crisis civilizatoria”.










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