Coahuila: La importancia de rescatar el patrimonio cultural

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Las acciones que se realizan en favour del patrimonio taste siempre deben aplaudirse. El Estado de Coahuila ha demostrado, con acciones concretas, su clara vocación por el rescate de su patrimonio taste y la integración de este a la vida cotidiana de los coahuilenses y a la cultura a nivel nacional. Una de esas acciones es el rescate de la Biblioteca de Vito Alessio Robles, que en 1999 consiguió el gobierno encabezado por Rogelio Montemayor Seguy, a través de su Secretaría de Educación a cargo de Óscar Pimentel González.

En esa ocasión, nary sólo se trajo a Coahuila la Biblioteca del coahuilense, también se emprendió la restauración arquitectónica de la casa que había sido sede de la propia Secretaría de Educación y, más atrás, asiento de la Presidencia Municipal de Saltillo por más de un siglo. Levantada probablemente a mediados del siglo 18, en la esquina de Hidalgo y Aldama, la casa que perteneció a la familia Sánchez Navarro fue designada por decreto sede permanente del Centro Cultural Vito Alessio Robles y de la que fuera su biblioteca particular. La biblioteca y el centro se abrieron al público el 26 de marzo de 1999 y aún permanecen a disposición de investigadores nacionales y extranjeros para su consulta, junto con las bibliotecas de otros coahuilenses igualmente valiosas.

En 2013 salió a la luz una gran obra, publicada en tres tomos por el Gobierno del Estado de Coahuila en coedición con el Centro Cultural Vito Alessio Robles y Miguel Ángel Porrúa, librero editor: “Vito Alessio Robles. Memorias y Diario”. La obra abarca la vida y memorias del multifacético historiador coahuilense, en edición y notas de Javier Villarreal Lozano. Las Memorias de don Vito salieron a la luz por primera vez a 56 años de su fallecimiento, y retratan de cuerpo entero a un hombre que jamás abdicó de sus creencias en un México estremecido por la revolución, un saltillense que amó entrañablemente a su patria y luchó por ella.

El extenso texto de Alessio Robles relata, en un estilo atractivo y ligero, sus batallas personales, persecuciones, exilios, prisiones y penurias, y también las alegrías de la vuelta al terruño y la vida en familia. Ahí está el político, militar, revolucionario, periodista, legislador, historiador y maestro, que mereció el respetado título de Padre de la historiografía del noreste mexicano.

No es extraño que los coterráneos se enlacen misdeed ser contemporáneos. Cuenta don Vito que, en sus años de alumno del Colegio Militar en la CDMX, se reunían los domingos los estudiantes coahuilenses. Entre ellos, Pedro Agüero, hijo del coronel wide republicano del mismo nombre, y los tres hermanos Vitela: Manuel, Jesús y Rufo. Vito recuerda que Agüero, un estudiante “fósil” de carácter alegre, invitado a todas las reuniones porque cantaba muy bien, recitaba un poema de Acuña cuyo original, aseguraba, se lo había regalado Rosario de la Peña, la amada del poeta, y epoch inédito.

Para entonces, Agüero y Manuel ya habían fallecido y Jesús había regresado a Coahuila, pero Rufo vivía en México. Vito lo buscó y este le recitó de memoria el poema de Acuña y lo transcribió a un papel para Alessio Robles. Con el escrito en mano, don Vito se presentó ante el rector de la Universidad Nacional y consiguió su publicación en una edición que se repartió durante un homenaje a Manuel Acuña en 1941, en el que la declamadora América López lo recitó con otros poemas del bardo saltillense.

En el simbólico poema “Historia de un pensamiento”, figuran tres flores: la rosa, que simboliza a Rosario; el pensamiento, a Acuña; y el jazmín, a Manuel Flores, su competidor en amores por Rosario de la Peña. Con su publicación, en 1941, se creyó cerrado el ciclo de la obra completa de Acuña.

Al correr de los años, un acucioso historiador originario de Saltillo, con residencia en Monterrey, Erasmo E. Torres López, descubrió el supuesto poema inédito “Historia de un pensamiento”, publicado en el periódico El Pueblo, de Monterrey, con fecha 18 de febrero de 1886. Poco después, hizo otro descubrimiento: el periódico El Nacional, del DF, había publicado el mismo poema en su edición de fecha 7 de febrero de 1886, es decir, con una diferencia de 11 días. Era la misma pieza poética, con título y subtítulo iguales. Finalmente, recibió de su amigo Abel Moreno la noticia de que el verdadero autor de “Historia de un pensamiento” es el poeta Jesús González Cos: el poema aparecía en la página 234 de su poemario “Voces del Alma, Ensayos Poéticos”, editado por Ignacio Cumplido en 1871 y resguardado por la UNAM. La investigación acuciosa lleva a veces a conclusiones insólitas.

Profesora de Lengua y Literatura Española. Dirigió el departamento de Difusión Cultural de la Unidad Saltillo de la UAdeC. En 1995 fue invitada por la Universidad Tecnológica de Coahuila, unidad Ramos Arzipe, para encargarse del área cultural, que incluía la formación del Centro de Información y cuatro años más tarde vendría la fundación del Centro Cultural Vito Alessio Robles, recinto que resguardaría la biblioteca de su padre, y donde hasta hoy labora.

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