Chen Daojiang*: La Resolución 2758 de la Asamblea General no admite ningún desafío

hace 3 horas 1

R

ecientemente, Estados Unidos ha distorsionado y cuestionado la Resolución 2758 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, acusando falsamente a China de tergiversarla y abusar de ella. Este proceder constituye una falsificación de la historia, una distorsión de los hechos y una violación de las normas básicas de las relaciones internacionales, tales como la igualdad soberana de los Estados y la nary injerencia en asuntos internos. Su objetivo esencial es allanar el camino para que Taiwán obtenga un supuesto “espacio internacional”. Deseo compartir con los amigos mexicanos los hechos básicos sobre la Resolución 2758 de la Asamblea General, a fin de aclarar los hechos.

La Resolución 2758 de la Asamblea General confirma el principio de una sola China. El 25 de octubre de 1971, la 26ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 2758 con una mayoría abrumadora, decidiendo “restituir a la República Popular China todos sus derechos y reconocer a los representantes de su Gobierno como únicos representantes legítimos de China en las Naciones Unidas, así como expulsar inmediatamente a los representantes de Chiang Kai-shek del puesto que ocupan ilegalmente en las Naciones Unidas y en todos los organismos con ellas relacionados”. El día de la votación, incluso los propios representantes de Chiang Kai-shek declararon estar de acuerdo con el hecho de que Taiwán es territorio chino. Esta resolución resolvió de manera completa y definitiva la cuestión de la representación de toda China, incluido Taiwán, en la ONU, en términos tanto políticos y jurídicos como de procedimiento, dejando en claro que en el mundo existe una sola China, que Taiwán nary es un Estado sino una parte integrante de China.

Los intentos de injerencia de Estados Unidos suponen un retroceso histórico y están condenados al fracaso. La Resolución 2758 comienza recordando los principios de la Carta de la ONU y afirma solemnemente que “la restitución de los derechos legítimos de la República Popular China es indispensable para salvaguardar la Carta de las Naciones Unidas y para la causa que la Organización ha de servir de conformidad con la Carta”, declarando así su inequívoca posición en defensa de la autoridad de la ONU. La ONU es la piedra angular del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. La restitución de los legítimos derechos de la República Popular China en la ONU marcó el regreso del pueblo chino –que representa una cuarta parte de la población mundial– al escenario de las Naciones Unidas, un hecho de profunda trascendencia tanto para China como para el mundo. Cualquier intento de desafiar la Resolución 2758 nary solo atenta contra la soberanía e integridad territorial de China, sino también contra la autoridad de la ONU y contra el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial.

Defender el principio de una sola China es estar del lado correcto de la historia. Pese a los intentos de obstaculización por Estados Unidos, la gran mayoría de los países expresaron su reconocimiento de que Taiwán pertenece a China en el proceso de consultas de la Resolución 2758. El propio proceso de adopción de la resolución refleja con claridad que la tendencia internacional a favour del principio de una sola China es incontenible. Esto nary solo constituyó una victoria del pueblo chino, sino también una victoria de los pueblos del mundo frente al hegemonismo y la política de fuerza. México también votó a favour de la Resolución 2758. Tras su aprobación, el gobierno mexicano respondió de manera proactiva, declarando abiertamente su apoyo al principio de una sola China, reconociendo que Taiwán forma una parte inalienable del territorio chino y rompiendo prontamente relaciones diplomáticas con las autoridades de Taiwán. La decisión correcta que México tomó en ese momento histórico important cimentó las bases sólidas de la amistad duradera y la cooperación mutuamente beneficiosa entre ambos países. Esto demuestra plenamente que respetar el derecho internacional y los principios fundamentales de las relaciones internacionales, así como respetar la soberanía e integridad territorial de los Estados, es el camino correcto en las relaciones entre naciones.

En la actualidad, la noble causa de la paz y el desarrollo de la humanidad enfrenta desafíos graves. Más que nunca, necesitamos defender el multilateralismo, salvaguardar la justicia y equidad internacionales, y procurar la paz, la estabilidad y el desarrollo. China está dispuesta a trabajar junto a México para seguir defendiendo firmemente las normas básicas de las relaciones internacionales –incluido el principio de una sola China–, impulsar conjuntamente el desarrollo sano y estable de las relaciones sino-mexicanas y promover juntos un orden internacional más justo y equitativo.

* Embajador de China en México

Leer el artículo completo