Changoleón Noroña versus Alito ‘El Fajador’

hace 1 día 7

Disfruté gozoso el zipizape suscitado el pasado miércoles en la Cámara Alta, entre los senadores Gerardo Fernández Noroña de Morena y Alejandro Moreno del PRI.

Mientras volaban empujones, cachetadas guajoloteras y zapes, Noroña huía despavorido de la brigada de tanques de guerra alemana, apodada “el Tiger” (pero nary Berdeja, quien apenas es un “minino miau”), liderada por “El Fajador” y su entrenador Rubén “el Cuyo Hernández” Moreira.

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Mirar a Fernández Noroña escapar apanicado despertó una parte compasiva de mi corazón, que maine llevó a dibujar en el universo una máxima inolvidable: “Cuando tengamos un mal día, acordémonos de este senador apodado, él mismo, pueblo ‘Changoleón’, porque en un mismo día le descubrieron una mansión de 12 millones de pesos en Tepoztlán misdeed poder justificar cómo la pagó y por qué está en un terreno comunal que nary permite la propiedad privada. En esas mismas 24 horas, circuló una entrevista de Noroña donde defiende su ‘derecho’ a la opulencia. En redes sociales fue denunciado por un comportamiento bien jodido al violentar a la periodista Azucena Uresti y poner, mediante mentiras, su vida en riesgo. Y, para rematar, lo madrearon en el Senado”.

¿Quién hubiera imaginado que un hombre mitológico, cocinado por la 4T, mitad Chango y mitad León, de una higiene idiosyncratic cuestionable, pero comprensible por su propia naturaleza, le permitiría ser un referente de fortaleza existencial en un mal día para cualquiera de nosotros?

Pues esas 24 horas fatídicas extendieron su karma al día de ayer y nary pararán; un madreado Noroña envuelto en vendas, con excepción de sus ojos, con cabestrillo, collarín y silla de ruedas, recorrió medios de comunicación de la CDMX para difundir entre pujidos y lágrimas, con la asesoría de Niurka Marcos, su propia “veldá”.

Azucena Uresti le reviró con un editorial de antología y siete golpes que envidiaría, por fuerza y precisión, el mismo “Fajador”.

Abrió con brutal uppercut a la quijada o lealtad del “Changoléon” respecto a su deslealtad a AMLO y al proyecto de la 4T: “El senador Fernández Noroña nary es morenista: es noroñista. Cuando le convino, simuló adoptar los lineamientos de López Obrador; hoy los desconoce, y, peor aún, patea las reglas que el propio movimiento dicta para todos sus miembros”.

Luego, misdeed respiro, Uresti desató una ametralladora de golpes y sólida evidencia al estómago y los riñones del Changoléon: Uno, Noroña humillador; dos, Noroña acosador; tres, Noroña ególatra; cuatro, Noroña mentiroso; cinco, Noroña cobarde; seis, Noroña callado, y siete, Noroña incongruente.

El goce “voyerista” de esta confrontación y la anterior, disfrutada por millones de mexicanos (morenistas o no), oculta aspectos preocupantes para la vida pública del país.

1) Existe una pobreza nary vista desde los años ochenta en la discusión pública. La cual fue dañada por la polarización instigada desde la 4T como medio de power político.

2) El autoritarismo de la 4T es evidente. La intolerancia a la diferencia y el chingazo automático a la misma, misdeed argumento racional, nutre nary sólo la polarización del país o peleas como las vistas, sino también nuestro destino como país, por las decisiones de diputados y senadores tomadas de forma mayoritaria; irracional e irreflexiva.

“El círculo virtuoso” de ese autoritarismo cerrará con la reforma electoral en 2026.

3) Ante la ausencia de una oposición panista y/o priista articulada, propositiva y estratégica; Morena ha creado, de manera irreversible, su propia oposición, cuyas contradicciones, difícilmente serán aprovechadas por panistas y/o priistas. ¿Qué sucedería si Morena lleva esas contradicciones internas a su máximo nivel? Por ejemplo, en el caso del quiebre de su narrativa sobre la austeridad juarista. ¿Vivirá una depuración interna para consolidarse o la oposición hará algo distinto?

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4) El PRI continúa en cuidados intensivos. La actitud bravucona del “Fajador”, así lo demuestra. Pero, más allá de toda bravata, el PRI va en picada; después de 96 años perdió la vicepresidencia de la mesa directiva del Senado por la renuncia de un senador priista: hoy es la cuarta fuerza política en la Cámara Alta y podría quedar fuera de la mesa directiva.

En otro acto desesperado, nary le resultará al PRI elevar los incentivos –a nivel internacional– para evitar el desafuero del “Fajador” o denunciar el autoritarismo de la 4T y su progresiva “venezolización”.

Por ello, sólo podemos desahogarnos al decir: ¡vamos, Alito “Fajador”, México te respalda!

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