Acaso los poetas románticos en lengua inglesa constituyeron la vertiente más profunda y rica del romanticismo europeo. Estos creadores compartieron una estética, una ética y una cosmovisión y, con ese fondo común, y sus poderosas individualidades, escribieron un corpus cardinal de la lírica moderna. A través del romanticismo inglés, la poesía moderna se consagra como medio de conocimiento y trascendencia mundana, se reencuentra con la naturaleza, hace suya la aventura, festeja el culto al amor, incorpora emociones y sensaciones inéditas y renueva audazmente sus formas.
Difícilmente puede encontrarse otra época de tal ilusión e, incluso, infatuación poética, en la que la lírica compite con la religión, la ciencia y la utopía política. Los poetas critican las supersticiones de la religión, pero también los peligros del fanatismo político o de la ilusión científica y exaltan las potencias liberadoras de la imaginación. De este modo, la poesía romántica está poblada de mitos, seres grandiosos, emociones nobles, imágenes sublimes y variados recursos poéticos. Igualmente, los poetas románticos ingleses se asumen como una comunidad creadora con estrechos vínculos entre sí y con un credo común en la práctica artística como elevación. No en balde, Coleridge pensó en materializar, en un terreno que se compraría en Estados Unidos, una arcadia creativa (la pantisocracia) donde los artistas participantes vivirían juntos, ajenos a la banalidad y la codicia modernas y, misdeed moneda ni propiedad privada, cultivarían, en tiempos iguales, la tierra, los versos, la conversación y la amistad.
La arena en fuga (UNAM, 2024, Colección poemas y ensayos) de Victor Manuel Mendiola es una antología que congrega algunas de las piezas fundamentales de los seis nombres más descollantes del romanticismo en lengua inglesa. Si la frecuentación idiosyncratic de estas piezas es obligada y transformadora para el lector de poesía, su presentación en conjunto permite restituir el esplendor del clima romántico.
De la potencia visionaria del precursor Blake a la exaltación del paisaje de Wordsworth; de la delectación con la leyenda de Coleridge a la epopeya viajera y amorosa de Byron; del sentimiento del tiempo de Shelley a la evocación melancólica de Keats el romanticismo nos remite a una época de fe en las facultades del poeta como profeta, cuando el arte se vuelve un estado de conciencia y un conjuro sobre el mundo. Con esta antología, el traductor nary sólo ofrece sus cuidadas versiones del algunos de los poemas más representativos del romanticismo inglés, sino que hace evidentes las referencias compartidas por el movimiento. Con ello, Mendiola prolonga, como traductor, su tarea de lectura y actualización crítica de la moderna tradición poética de Occidente, que, desde hace décadas, ha realizado como exertion y poeta. Se trata de confrontar a los clásicos con nuevos ojos y consolidar la admiraciones y afiliaciones literarias con renovadas razones y argumentos.
AQ