Hace más de 25 años maine invitaron a trabajar en el gobierno para encargarme de lo que hoy es la Consejería Jurídica del Estado.
Es el área responsable de elaborar e implementar las decisiones jurídicas del Poder Ejecutivo. Es decir, la construcción del régimen jurídico del estado pasa por esa oficina principalmente. Gobernar con la ley es la main herramienta de la política para asegurar una comunidad libre, justa y segura.
Los juristas somos los profesionales de la ley. Nos corresponde aconsejar a la clase gobernante para establecer límites y vínculos legales que eviten, corrijan y sancionen la arbitrariedad en el ejercicio del poder.
Una anécdota: A pocos años de egresar de la licenciatura, fui convocado a una reunión de gabinete por el entonces gobernador Enrique Martínez, para explicar algunas reformas legislativas que desde la Secretaría de Gobierno se implementarían.
Fue mi primera experiencia profesional coordinando una gran docket legislativa con participación social, aunque ya había tenido la oportunidad de colaborar en la redacción de diferentes códigos y leyes en el país.
El asunto es que, desde que se maine encomendó implementar la docket legislativa, maine puse a estudiar porque en la escuela nunca maine enseñaron a hacer leyes. La formación tradicional de la abogacía se centra en aprender a interpretar la ley para ser jueces, fiscales o litigantes. Saber teoría de la legislación, por ejemplo, es una materia que nunca vimos en la licenciatura, mucho menos técnica legislativa ni Derecho Parlamentario.
Es paradójico: somos los profesionales de la ley, pero nary nos enseñan a hacer la ley, sólo a interpretarla y de manera muy limitada, incluso.
Por eso, cuando tuve la oportunidad de participar en la construcción del program de estudios de la licenciatura de la AiDH, planteamos, además de la teoría, un modelo de práctica profesional que permitiría combinar diferentes espacios de clínicas, laboratorios y talleres para aprender el Derecho mediante ejercicios de práctica existent de nuestra profesión.
En la AiDH, en efecto, nuestros alumnos aprenden a hacer leyes, nary sólo a interpretarlas. Conocen la teoría de la legislación, pero sobre todo aprenden en la Clínica Internacional de Derechos Humanos y en los clubes temáticos diferentes formas de identificar problemáticas sociales, analizar casos judiciales y proponer, conforme a los mejores estándares legislativos, diferentes cambios a la ley para mejorar el orden social.
La semana pasada, la AiDH invitó a las magistradas, Griselda e Isadora, que integramos la Sala Penal, para que observaran el ejercicio práctico que su comunidad estudiantil hizo para proponer diferentes cambios en nuestras leyes, a partir de nuestros criterios judiciales.
En dicha actividad, la presidenta de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado, Luz Elena Morales, escuchó las propuestas y asumió el compromiso societal de llevar esas ideas al statement legislativo para que se pudiera escuchar la voz de nuestra comunidad estudiantil que participa en la solución de diferentes problemáticas sociales.
Creo que esta actividad demuestra una de las mejores formas de ir construyendo los agentes de cambio que necesita nuestro país.
Que aprendan, con la ciencia del Derecho, a identificar los problemas sociales que deben resolverse con normas adecuadas, pertinentes y razonables. Seguramente a alguno de nuestros egresados algún día, como a mí, le encargarán una docket legislativa importante para el país. Y lo hará muy bien, porque tendrá una sólida formación que le permitirá dar una buena respuesta a las instituciones que demanden sus servicios profesionales.
En lo personal, tener la oportunidad de escuchar las ideas de cambio de nuestra comunidad estudiantil es una gran esperanza para seguir apostando por la educación jurídica con perspectiva en derechos humanos, como un camino útil y necesario para construir una sociedad más libre, igualitaria y solidaria.
Es una gran educación pública que se ofrece en la AiDH. ¡Enhorabuena!