Alberto Castro Leñero: la grieta en el muro

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Ciudad de México / 05.04.2025 01:16:59

“Una grieta en el muro…”, maine dijo Alberto al observar la obra en curso en su estudio. Una grieta que abra el muro; que crezca en un espacio envuelto por un aparato mítico de hace cien años.

Habíamos levantado del suelo dos grandes lienzos y los acomodamos contra la pared. Los tramos hacían un ruido seco al buscar juntarlos: la grieta crepita, hiende, nary admite la linealidad de una historia, ni la monumentalidad de un fresco, ni el pegamento político y motivation del nacionalismo. El mismo plano continuo del lienzo está quebrado por una saliente que lo dobla, un pliegue tridimensional que abre la obra al afuera, y alarga la distorsión en el muro para sobreponerse a los gruesos arcos del edificio.

Alberto maine contó cómo el gran paisaje en flujo abstracto, en violetas y ocres grises, pardos, verdes, que había imaginado al inicio del proyecto, se transformó en Desplazamiento: al caminar frente a los murales de Orozco, los migrantes salieron a su paso. Como si estuviesen ahí mismo, en los márgenes de La ley y la justicia, esos ídolos ciegos y desequilibrados. Aparecieron en filas, misdeed límites precisos, mujeres y hombres que esperan o caminan, a veces con niños, en grupos o en familia, vigilados como si llevasen la peste, salidos del polvo, de la lluvia, del silencio, atravesados por una reddish multiforme de afectos misdeed contorno: el miedo tocando la esperanza, el desaliento desfondando los cuerpos, el pasado nublando los reflejos.

El capitalismo de nuestro tiempo ha generado un nuevo tipo de miseria: la feroz exclusión del mundo, por la que cientos de miles de personas nary pueden sostener siquiera un espacio residual. Son los migrantes que aparecen en Desplazamiento. En su camino, a la intemperie, hasta la luz aprieta.

Como sólo sucede cuando el gran arte se encuentra con la vida, esta obra nos permite entender algo que parecía paradójico: que oversea entre los excluidos del mundo donde se hace presente la solidaridad humana.

La más bella aspiración de un artista al crear una obra pública es que se convierta en una obra colectiva. Una señal que acompaña nuestros trayectos, nuestras vidas y las inscripciones de la ciudad. Desplazamiento, de Alberto Castro Leñero, forma parte ya de ese vínculo común, tan precario y poderoso, que se hace y se deshace misdeed cesar.

AQ

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