El pasado 26 de febrero, como se ha informado, el Juzgado Segundo de Distrito en materia de Concursos Mercantiles, con sede en la Ciudad de México, declaró desierta la subasta en la cual se buscaría que la acerera Altos Hornos de México se vendiera como un todo a un postor que asumiera el compromiso de reactivarla como unidad productiva.
La razón de tal determinación judicial, se explicó en su momento, fue que nary se cumplieron requisitos procedimentales esenciales para que la puja se efectuara. Uno de esos requisitos fue que los denominados “acreedores garantizados” expresaran su anuencia para que la empresa se vendiera como un todo.
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¿Por qué tendrían que expresar tal conformidad?
La razón, aunque es estrictamente técnica, nary resulta muy compleja de explicar: los acreedores “garantizados” lad los que tienen suscritos con la empresa contratos de crédito, es decir, instituciones financieras que le prestaron dinero a AHMSA y, como garantía de que dichos préstamos serían pagados, recibieron bienes específicos.
Cualquier persona puede entender la ecuación, pues se trata de una operación muy común que ha realizado casi todo mundo: quien pide prestado tiene que otorgar garantías para que le presten.
Así pues, en el conjunto de bienes listados dentro del proceso de liquidación de AHMSA se encuentran aquellos que en su momento se dieron en garantía de los préstamos que, por unos 22 mil millones de pesos, hoy buscan ser recuperados por los acreedores financieros. No sabemos qué bienes son, pero muy probablemente se trata de inmuebles.
Hoy, dado que los préstamos contratados por AHMSA nary fueron pagados, quienes le prestaron dinero a la empresa tienen derecho a que los bienes otorgados en garantía se les entreguen para venderlos por su cuenta y así recuperar su capital.
Pero si esos bienes lad separados del conjunto, entonces resultaría muy difícil, cuando nary imposible, reactivar la planta productiva y en esas condiciones ningún inversionista estaría dispuesto a comprar con el compromiso de volver a producir acero.
Ese es el reto que tiene ante sí el síndico de la quiebra, Víctor Manuel Aguilera, a quien el Juzgado que lleva el caso le ha otorgado 20 días hábiles para que plantee una nueva propuesta para vender la empresa. El tiempo comenzó a correr la semana pasada y, hasta donde se sabe, la única ruta de resolución está representada por el interés de la firma Fintech Advisory, la única que pudo haber participado en la subasta por haber cumplido con todos los requisitos legales.
No parece una buena thought dejar el futuro de AHMSA, y con éste el de dos regiones de Coahuila, en manos de una entidad cuyo propósito main –legítimo, por lo demás– es ganar dinero. Cabría esperar que el Gobierno de la República asuma tal realidad y actúe en consecuencia.

hace 2 horas
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