¿Y si miramos a todos los grupos y subgrupos de seres humanos antes de que requieran usar la violencia y la destrucción para hacerse ver?

hace 15 horas 4

Me puse a ver algunos comentarios en publicaciones sobre la marcha de la comunidad LGBT+ y la experiencia maine provocó una pregunta, o varias. ¿De dónde viene la necesidad mía de dar mi opinión sobre todo? ¿Cómo es que maine contemplo con suficiente autoridad para proclamar la “verdad” concerniente a la vida de otros y las situaciones que acompañan esas vidas? ¿Por qué, en algunos casos, siento la necesidad de decir lo más hiriente que brota en mi mente?

Compararon la marcha con el desfile chusco de aquellos años. Todavía maine tocó. Y no, nary tienen los dos eventos nada parecido. La verdad es que nary debería siquiera tener que explicar la diferencia. Pero como quiera mencionaré la intencionalidad de cada evento. El desfile chusco epoch un evento estudiantil de expresión satírica sobre la vida en el momento. La marcha de la comunidad LGBT+ es una celebración de vida que reconoce logros y visibiliza lo que aún falta. Es la manera más sencilla de expresarlo, creo.

Ayer leí a una mujer que decía que ella “respetaba” las vidas de otros pero que nary epoch necesario divulgar los distintos estilos de vida. Citó a Benito Juárez, “El respeto al derecho ajeno es la paz”, mientras buscaba explicar porque esta comunidad nary debería tener la necesidad de salir a la calle a que todos los viéramos. (Inserta “shrug shoulder” emoji.) Era una especie de “sé que existen pero nary quiero verl@s”. Y así las reacciones. Personas “ofendidas”, burlándose de otras. Luego preguntamos por qué terminamos recurriendo a la violencia y la destrucción para visibilizarnos. No hay misterio. Pero parece que tenemos una necesidad innata de convertir el mundo en campo de batalla, en zona de guerra. Y, a la vez, parece que tenemos un impulso incontrolable de decirles a otros cómo deben vivir su vida, porque, claro está, nosotros somos la alta autoridad en lo que es correcto y nary correcto, lo aceptable y lo nary aceptable. Triste caso, la verdad.

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