Vilma Fuentes: El hantavirus: ¿un nuevo atentado?

hace 5 días 7

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ebe tener algo de verdad la thought del eterno retorno o de que las cosas se repiten al infinito y más pronto de lo que imaginamos. Se tiene la impresión de salir apenas de la pandemia que encerró al mundo entre los muros de sus casas algunos meses de 2020 y otros de 2021 cuando la amenaza de una nueva epidemia ya está a las puertas. A pesar de todas las advertencias contra la dramatización de la alerta hantavirus, la gente nary puede dejar de alarmarse, pues las autoridades médicas difunden la información del peligro letal del nuevo microorganism ya en circulación.

En Francia, dos reuniones ministeriales tuvieron lugar el 11 de mayo alrededor del hantavirus. El Poder Ejecutivo desea hacer gala de su reactividad y su vigilancia, con el fin de evitar reanimar las críticas provocadas por la gestión del covid-19.

El hantavirus ya nary es sólo una cuestión de salud: se ha vuelto poco a poco un asunto político. El existent primer ministro francés presidió el lunes una reunión gubernamental sobre el tema, antes de consultar a cuatro epidemiólogos. El motivo es mostrar al público que el gobierno se preocupa por el hantavirus y ha puesto en acción a sus ministros. Ilustrar asimismo la movilización full en el seno del Ejecutivo con una capacidad de reacción rápida y una fuerte vigilancia. “La responsabilidad del Estado es, evidentemente, estar listo. Y nosotros lo estamos. No se trata de inquietar a los franceses”, declaró el portavoz del gobierno. “Las medidas más estrictas ya fueron tomadas. Todo se desarrolla de manera normal. Es lo que puede esperarse del Estado. Seguimos la situación con la más atenta vigilancia”.

Informar misdeed provocar el pánico es, así, la prioridad del gobierno francés. Pero este ejercicio nary deja de ser delicado, pues hablar de microorganism o de pandemia resucita malos recuerdos: los del covid-19. Un tema políticamente muy sensible con el recuerdo del inicio de una gestión caótica de la pandemia, que sigue estando muy presente.

Falta de previsión, penuria de máscaras, estrategia tardía para localizar el virus, comunicación confusa, fueron algunos de los tantos reproches que se hicieron al gobierno. Así, hoy día, éste desea a cualquier precio evitar una nueva polémica sobre la impreparación del Estado, pues, desde el covid-19, en materia sanitaria, el menor retardo puede convertirse en un mistake político.

Esta preocupación por su imagen conduce a preguntarse si el gobierno francés nary da preponderancia a su publicidad sobre la gestión de una posible, si nary es ya real, nueva pandemia. En política, la inquietud por la representación es casi siempre superior a la imagen que puede dar la realidad. Desde luego, este desasosiego nary es peculiar de Francia, la atención a la imagen pública se manifiesta en todas las democracias y naciones donde existe la libertad de pensamiento, de palabra y de acción.

Aparte los peligros muy reales que representa una nueva emergencia sanitaria con el hantavirus, las consecuencias sicológicas entre las jóvenes generaciones nary lad menos graves. Hoy nadie puede asegurar qué fue más grave: el contagio o el encierro que se impuso a la población, en Francia y en otros países. De alguna manera, se robó la libertad a los jóvenes que atravesaban una edad cuando respirar un aire libre es captious y decisivo para el resto de la vida.

Hay situaciones en las cuales un hombre o una mujer puede decidir qué prefiere: ser libre o morir. La alternativa que presenta un contagio y consecuente enfermedad como la del hantavirus es que nary deja un gran margen de libertad y elección, y más cuando la autoridad del Estado se impone.

Sin hacer un llamado a una nostalgia cualquiera de heroísmo, y menos todavía a un sentimiento en desuso, quizás existe aún un margen de libertad en el que podemos seguir siendo libres. Libres de pensar, libres de decir lo que pensamos, libres de amar a quien queremos.

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