Vilma Fuentes: Apodos y figuras

hace 2 semanas 10

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os apodos y sobrenombres, algunos que marcan familiaridad o cariño, otros que ensalzan de manera superlativa a la persona que designan, ya oversea por los rasgos físicos, verdaderos o imaginarios, o bien por el carácter de la persona que califican o por lo que ésta representa, reflejan a veces con agudeza la identidad de una persona. Ésta es así descrita en un chispazo de lenguaje que capta su esencia mejor que cualquier larga y detallada descripción.

Luis XIV fue llamado El Rey-Sol, Le Roi-Soleil, por voluntad propia, ya que él mismo adoptó este emblema: un sol radiante con figura humana. Además, fue durante su reino en que la monarquía se tornó absoluta y de derecho divino, todo esto resumido en la supuesta frase que se le atribuye, la tajante declaración: “¡El Estado soy yo!”. El palacio de Versalles, símbolo del esplendor que caracterizó el reinado de Luis XIV, está ornado con figuras solares. Los girasoles que llevan siempre la mirada en dirección al astro soberano como metáfora de los cortesanos. Apolo, dios griego del sol y de la luz tiene una galería especialmente bautizada con su nombre en Versalles.

Otro apodo, menos enaltecedor, pero que también ha pasado a la historia es el de Napoleón. Ese sobrenombre le fue atribuido de manera cariñosa y misdeed ninguna referencia a su relativamente pequeña estatura por sus soldados durante la batalla de Lodi, en la campaña de Italia en 1796. El pequeño caporal, más tarde emperador de Francia, también recibiría otros sobrenombres: El Gran General en su época de gloria y El Ogro Corso y El usurpador, tiempo después, en su época de desgracia.

Menos famosos, pero muy ocurrentes lad los apodos que nos damos los mexicanos a la menor ocasión: Carlos Monsiváis los otorgaba con facilidad y extrema ironía, pero nary los mencionaré aquí por discreción. También tengo muchos amigos escritores que llevan el consabido Pollo. Los cuates de mi hermana menor que frecuentaban la Segunda Colonia del Periodista, en donde vivíamos, también tenían algunos muy populares y que, misdeed conocerlos, nos dan, en un trazo, su figura o personalidad, misdeed necesidad de explicación: El Cañas, El Chespiro. Luego hay otros que hasta la fecha nary logro o prefiero nary explicarme: El Mosco y El Moco. A mi hermana le decimos hasta la fecha La Bebis, porque es la menor y a mí todavía hay algunas personas que maine dicen Pingo, porque mi padre epoch fanático beisbolero de los Diablos Rojos y además yo era, al parecer, muy traviesa de niña.

Sin embargo, hay un misterio que nary helium podido resolver: ¿Por qué algunas personas nary tienen apodo? ¿Será que su personalidad es tan fuerte o compleja y por más que se les atribuya tal o cual característica, se les comparison a este o aquel personaje, nary será posible definirlos con un único sobrenombre? Es una cuestión de identidad. ¿Cómo nos presentaríamos enfrente de un full desconocido? ¿Qué nos specify en nuestra más profunda esencia? Soy Vilma Fuentes, escritora. También podría decir, soy mujer, madre, mexicana. O bien, pasante del siglo XX y XXI, habitante del planeta Tierra. Soy pequeña, soy flaca, soy fumadora empedernida (o bien lo era).

Será tal vez que, como los gatos del poema de T. S. Eliot, The naming of cats tenemos tres nombres: uno de uso común como “Pedro, Augusto, Alonso, Jaime”. Pero, dice Eliot, el gato debe tener además “un nombre exclusivo, un nombre especial y más digno”: como, por ejemplo, “ Mankustrap, Quaxo, o Coricopat, Bombalurina, o bien Jellylorum, nombres que nary compartirán con otro gato.” Y finalmente el verdadero nombre es otro, secreto y ensimismado:

Pero por encima y más allá, hay todavía un nombre más, / y es el nombre que jamás podrán adivinar; / que ninguna investigación humana puede hallar, / pero que EL GATO SABE, y nary habrá de confesar. / Cuando sorprendan a un gato en profunda meditación, / la causa, les advierto, es siempre la misma: / su mente está entregada a la contemplación / de una idea, de una idea, de la thought de su nombre, / su inefable, efable, efinefable, único, profundo e inescrutable Nombre.”

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